Gustavo Vélez

Punto de Vista

Por Gustavo Vélez
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La crisis y los riesgos de una parálisis económica

Han transcurrido tres semanas del inicio de la crisis gubernamental y la renuncia histórica del gobernador Ricardo Rosselló Nevárez. Desde entonces, la ansiedad y la incertidumbre se han apoderado de Puerto Rico, afectando todos los órdenes de la vida cotidiana de los puertorriqueños. Nunca habíamos presenciado una crisis de esta dimensión, que ha sacudido los cimientos institucionales y la gobernabilidad de la isla.

En la medida en que la crisis se ha ido agudizando, en la comunidad financiera y empresarial han comenzado a surgir interrogantes en cuanto a los costos económicos de corto y mediano plazo, que esta situación pueda estar creando en la economía. Esta pregunta tiene mucha validez si se toman en cuenta todos los desafíos que tenemos ante nosotros, particularmente el hecho de que el gobierno se encuentra en quiebra y bajo una sindicatura federal desde el 2016.

Hay que agregar que los mercados de capital se encuentran cerrados para la isla desde el 2014, así como la larga depresión económica y la histórica fuga poblacional que experimentamos desde mediados de la pasada década. El colapso gubernamental agrega un reto adicional a los esfuerzos para devolver a la economía a un nivel de normalidad y crecimiento.

Lo más trágico de la actual situación es que luego de la devastación provocada por el huracán María hace 21 meses, hoy deberíamos estar inmersos en un proyecto histórico de reconstrucción física y productiva. Pero el destino ha vuelto conspirar en contra de nosotros, y estamos todos inmersos en una profunda crisis política, gubernamental y posiblemente constitucional.

COSTOS EN EL CORTO PLAZO

La literatura económica es amplia con respecto a la necesidad de que haya instituciones estables y confiables para que los agentes económicos puedan operar de forma óptima. La estabilidad política y la presencia de un marco institucional que garantice a los inversionistas y empresarios un nivel aceptable de reglas de juego es esencial para que la economía pueda operar de forma estable. Igualmente, la conducta de los consumidores se puede afectar en la medida en que perciban caos y desorden en su entorno inmediato.

Aunque pudiera ser prematuro para medir los efectos económicos de la presente crisis, hemos desarrollado unos estimados preliminares del impacto del actual estado de desgobierno. Hemos utilizado información provista por el apéndice estadístico del gobernador para el año fiscal 2018 (AF 2018). Nuestro análisis parte del nivel de producción agregada de la economía en el AF 2018, medida por el Producto Interno Bruto (PIB).

El PIB para ese período ascendió $101,130 millones que, al dividirlo entre 52 semanas, equivale a una producción agregada promedio semanal de $1,944 millones. Utilizamos como un supuesto que los eventos asociados a las marchas, manifestaciones, y todo el caos gubernamental hayan impactado en un 15% el flujo productivo normal, pues redundaría en un impacto estimado de $291.7 millones semanales.

Sondeos informales que nuestro equipo de investigación ha realizado entre empresas de diversas industrias, apuntan a una merma en ventas de entre 10% a 20%. Hemos validado también que los sectores mayormente afectados son el turismo, el comercio al detal y los restaurantes. La confianza de los consumidores y su foco de atención han dado un cambio hacia los eventos recientes, y el ambiente imperante no favorece el flujo normal de consumo.

Nos consta también que inversiones millonarias que estaban en proceso para llevarse a cabo han sido pospuestas hasta nuevo aviso y que, ante la parálisis del gobierno, particularmente las agencias que manejan el tema económico, se han afectado proyectos de envergadura. En mi carácter personal, han sido muchas las horas en el teléfono y video conferencias intentando explicar lo que esta pasando en la isla y sus efectos en nuestra credibilidad internacional.

El deterioro en la ya maltrecha imagen de la isla es incalculable. Luego de los impagos, la quiebra, la sindicatura y ahora este colapso, nos tomará mucho tiempo rehabilitar nuestra credibilidad.

IMPACTO EN EL GOBIERNO

Ante el vacío de liderato provocado por la renuncia del gobernador, es evidente que el aparato gubernamental compuesto por cerca de 140 agencias de gobierno se ha visto afectado. Según el propio apéndice estadístico de la Junta de Planificación para el AF 2018, la aportación del gobierno central al PIB fue de $6,438 millones, lo que equivaldría a una producción semanal promedio de $123 millones semanales. Esta producción puede verse como todos los servicios que llevan a cabo todas las agencias gubernamentales, incluyendo gestión de permisos, y servicios directos a la ciudadanía. Asumiendo que la actual crisis haya representado una reducción de 30% en la producción gubernamental, el costo asociado a la crisis política sería de $37 millones por semana.

IMPACTO EN EL LARGO PLAZO

Según se resuelva la actual crisis y el tiempo que nos tomé regresar a la normalidad, definirá mejor los costos a largo plazo. Sin embargo, es evidente que los procesos para salir de la quiebra dentro del marco de la Ley PROMESA se han postergado hasta nuevo aviso. El viernes pasado, el presidente Trump anunciaba nuevos controles para el envío de los fondos de recuperación y las inversiones privadas que hubieran fluido a la isla, han sido afectadas. Por ende, las proyecciones de recuperación que habían sido estimadas tendrán que ser revisadas.

En síntesis, parece que hemos desperdiciado nuevamente una oportunidad histórica.

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