José Alicea Pou

Punto de Vista

Por José Alicea Pou
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La cuarentena de los ruidosos y la paz pública

El 29 de abril de 2020 se conmemora el Día para la Concienciación sobre el Ruido en Puerto Rico (según la Ley de Política Pública Ambiental) y mundialmente el “International Noise Awareness Day 25th Anniversary”.  Este año las conmemoraciones se dan bajo dos difíciles circunstancias para los perjudicados por los ruidos en Puerto Rico.  

Por un lado, llevamos muchas semanas de cuarentena en nuestros hogares. Muchas personas cada día parecen estar más presas de las dificultades y serias molestias causadas por los ruidos de alta amplificación de música o televisores de los desordenados vecinos, así como por otros ruidos urbanos y rurales.  

Ciertamente, todos hemos visto los vídeos motivacionales de vecinos, DJ o negocios que amplifican sonido en el ambiente comunitario como ejercicio de ánimo y alegada distracción para la comunidad.  Lamentablemente, estos parecen dar la falsa e inapropiada impresión, a los ruidosos por amplificación, que tienen la obligación y/o el derecho a imponer a otros ciudadanos sus gustos, practicas y preferencias musicales y sonoras. Ignoran así los derechos reconocidos por las leyes, reglamentos y jurisprudencia de Puerto Rico que tiene todo ser humano a la paz y privacidad de su hogar, así como al pleno disfrute de un ambiente acústico comunitario libre de ruidos excesivos e innecesarios. Lo poco divierte y lo mucho enfada, se dice por ahí.  

Por otro lado, este año continuamos bajo el progresivo estado de desmantelamiento de la política pública ambiental anti-ruido iniciada con la eliminación en 2018 de la Junta de Calidad Ambiental (JCA) y la continua pérdida del personal capacitado y experimentado para la investigación de querellas por ruidos, ahora responsabilidad del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).  

Ejemplos del lamentable y caprichoso desmantelamiento de dicha política pública ambiental son la eliminación del Área de Control de Ruidos y Contaminación Lumínica de la JCA como unidad programática; la desaparición de la información de ruido de la pagina web de la otrora JCA/DRNA; y la ausencia del mismísimo Reglamento para el Control de la Contaminación por Ruidos (Reglamento 8019 del 2011, aún vigente) de la página web del DRNA. Otra situación es la seria dificultad que enfrentan los ciudadanos para poder radicar las correspondientes querellas de ruido para aquellos asuntos fiscalizados bajo dicha reglamentación.  Esta dificultad casi se ha tornado en un imposible en esta cuarentena y el cierre parcial de las agencias del gobierno. 

Sepa que sus derechos ante el ruido continúan vigentes y exigibles.  Ciertamente, la primera opción debe ser solicitar de manera sosegada y cordial, verbalmente o por escrito, que el vecino por favor coopere bajando su nivel de amplificación de sonido.  Otras alternativas pudieran ser una querella ante la Policía Estatal bajo la Ley 71 - Ley de Delitos Contra la Paz Publica, querellas ante la Policía Municipal bajo aquellas ordenanzas municipales que contengan disposiciones sobre ruido comunitario, acudir a los tribunales cuando estos estén nuevamente ofreciendo servicios, y radicar una acción bajo Mediación de Conflictos o bajo la Ley de Controversias y Estado provisional de Derechos.  

Sin embargo, la prioridad para todos los ciudadanos perjudicados por ruidos regulados bajo el Reglamento es tratar de reportar sus querellas ante el DRNA.  

Es necesario que los querellantes ambientales hagan su “ruido” mediante quejas y exigencias para que el Estado continúe atendiendo este problema desde las perspectivas de contaminación ambiental, salubridad y orden público.  ¡No podemos ni debemos resignarnos a aguantar en silencio los ruidos que nos aquejan, que perjudican nuestra calidad de vida y el disfrute de nuestra propiedad! Que tu Día para la Concienciación sobre el Ruido en Puerto Rico esté rodeado de sonidos placenteros que traen paz y tranquilidad a tu vida y al medio ambiente urbano, rural y natural en Puerto Rico.  

A los ruidosos por amplificación excesiva e innecesaria, pues todo se puede, solo bájele “dos” al volumen, de manera que solo lo pueda escucharlo en su hogar. Permita a otros tener la libertad escuchar aquello que deseen, incluyendo el silencio de su hogar.

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