José R. Nadal Power

Tribuna Invitada

Por José R. Nadal Power
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La cultura es una inversión esencial en la recuperación

Inversión cultural ¿en estos tiempos?

Muchos podrán pensar que el gasto en actividades culturales es innecesario. En la discusión pública se habla, y se repite continuamente que se debe restringir el gasto a “servicios esenciales” o actividades de “desarrollo económico”. Las principales víctimas son la cultura y la educación.      

Quien crea que el gasto en cultura en estos momentos no debe ser prioridad, no está fijándose en la totalidad del panorama ante nosotros los puertorriqueños. Ejemplo de esta visión limitada han sido los severos recortes presupuestarios a entidades como el Instituto de Cultura Puertorriqueña, el Conservatorio de Música, la Escuela de Artes Plásticas (ambas universidades públicas) y decenas de entidades culturales sin fines de lucro.  

El crecimiento económico depende de muchos factores, como el marco legal, el nivel educativo y el emprendimiento existente en un país. Mucho hablamos sobre eso, pero hace falta más. Para que nuestras empresas puedan vender bienes y servicios, exportar o atraer inversiones y visitantes, resulta necesario un prestigio de origen, una imagen, una historia que contar.  

El consumidor no busca comprar automóviles alemanes o japoneses por casualidad, no busca viajar a Sevilla o Nueva Orleans por casualidad. Hay una percepción creada, una historia que le lleva a tomar esas decisiones. Se crea un prestigio-país (o región) que provee un valor a lo que cada nación tiene que ofrecer. Esa imagen y prestigio nacional se fundamenta en la cultura, en lo que distingue a un país de sus competidores mundiales, y produce admiración. Es por ello que países como China han decidido aumentar la inversión en desarrollo y promoción cultural de manera agresiva, bajo la presunción de que su reafirmación cultural proveerá prestigio al país y sus productos.

Las industrias creativas, que serán una de las plataformas de la economía del Puerto Rico del futuro, son el mejor ejemplo, pero no el único. Nuestra música, por ejemplo, es vital embajadora de Puerto Rico, y esto no se lograría sin el sabor puertorriqueño que le distingue. Lo mismo sucede y sucederá con cualquier bien, físico o intelectual que vayamos a producir y ofrecer, la cultura distingue y prestigia todo lo que se produce en Puerto Rico por encima de sus competidores. Es tal el impacto de esto que desde hace varios años la Oficina de Estadísticas de Canadá ha comenzado a medir científicamente el impacto de la cultura en su economía.

Aprendamos de los ejemplos de éxito al nivel internacional, así como de ejemplos exitosos locales, que evidencian la importancia cultural para desarrollar bienes y contenido.  Los presupuestos en cultura no son un gasto más sino una inversión esencial en el futuro y nuestra recuperación. La cultura es, en fin, una realidad fundamental, es nuestra cara, nuestra embajadora, nuestro prestigio, lo que mueve a un extranjero a visitarnos como turista o a invertir en nuestra economía y lo que impulsa a alguien a pagar por la creación de un puertorriqueño.            

En estos tiempos de crisis, cuando lo cultural puede ser percibido como no esencial, recordemos una cita que se atribuye a  Winston Churchill cuando se le propuso recortar los gastos en artes del Reino Unido durante la guerra: “¿Entonces, para qué estamos peleando?”. 

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