Julio Bonilla

Punto de vista

Por Julio Bonilla
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La degradación del técnico automotriz

El Proyecto de la Cámara de Representantes 2120 busca derogar la Ley 40 del 25 de mayo de 1972, según enmendada, así como la Ley 78 de 1992. Ambos estatutos regulan la profesión de los mecánicos en la isla y establece que todo técnico y mecánico automotriz debe estar licenciado y colegiado para poder ejercer en Puerto Rico.

La medida adolece de una justificación adecuada y propone nuevas exigencias que no van a tono con las realidades de la industria de la mecánica en el mercado global. Entre las nuevas propuestas de la medida se encuentra la exigencia de un “Master Technician” o maestro mecánico en todo centro de mecánica. Ello implicaría que ningún taller podría operar en la isla sin un “Master Technician” con un grado asociado. Actualmente, un técnico automotriz debidamente licenciado y colegiado está facultado en ley a realizar las labores de mecánica.

En Puerto Rico, prácticamente todos los técnicos y mecánicos carecen de un grado asociado. Consideramos que la propuesta ley afectaría la industria de inmediato. No solo paralizaría la industria afectando los servicios que recibe el consumidor, sino que degradaría al técnico automotriz.

Los trabajos para los cuales la ley vigente faculta a los técnicos y mecánicos en la isla incluye el mantenimiento y reparación de cientos de miles de automóviles, embarcaciones marítimas y vehículos de utilización industrial y agrícola.  Cabe destacar que tanto la Comisión de Seguridad en el Tránsito, como la Policía de Puerto Rico, relacionan los accidentes vehiculares a extrinsecos a fallas mecánicas, tales como alcohol, velocidad, descuidos, falta de uso de cinturón de seguridad entre otros.

Estos datos son una muestra de la incalculable aportación del Colegio. El ordenamiento que crea al CTMAPR es un instrumento necesario que por más de 30 años sirve a la ciudadanía a través de la promoción de la práctica ética y legal de la mecánica. Es una trayectoria que legitima nuestros reclamos sobre las implicaciones negativas del Proyecto de la Cámara 2120. Nuestra razón de existir beneficia a los consumidores y sirve a los miles de técnicos al ofrecer educación continua atemperada al mercado actual automotriz a precios razonables.

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