Jaime Lluch

Punto de vista

Por Jaime Lluch
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La democratización de Puerto Rico

La “Primavera Árabe” de 2010-2011 fue uno de los ejemplos más extraordinarios de democratización en años recientes, y logró avanzar la democratización de países como Túnez (no es el caso en Egipto). En Túnez, el pueblo se volcó en contra del presidente Ben Ali: en contra de la corrupción, las políticas económicas anti-populares y la falta de democracia. 

El “Verano Puertorriqueño” ha sido la más extraordinaria y exitosa movilización ciudadana en la historia de Puerto Rico.   La renuncia del gobernador será efectiva el 2 de agosto y celebramos esa victoria.   

Sin embargo, sugiero que los cientos de miles de puertorriqueños que hemos participado en el “Verano Puertorriqueño” se mantengan activos y vigilantes este verano para lograr algo mucho más importante que la renuncia del gobernador Rosselló: profundizar la democratización de Puerto Rico.  Tenemos una democracia de baja calidad: corrupción, clientelismo, colonialismo tóxico, dos partidos políticos gobernantes con castas oligárquicas, una Junta de Control ilegítima que oprime a la mayoría, pobreza y desigualdad, amiguismo sobre meritocracia, indiferencia de la todopoderosa metrópoli.  

La democratización de una sociedad es un proceso largo, interpretivista, dinámico y abierto. ¿Entonces qué es la democracia y que hace falta en Puerto Rico para avanzar en su democratización?  Partiendo de la definición clásica de Robert Dahl (modificada por Schmitter/Karl) podemos decir que en términos procesales existe una democracia si se dan nueve condiciones.  (1) El control de las decisiones gubernamentales está constitucionalmente fijado en oficiales públicos electos por el pueblo; (2) Los oficiales públicos electos que tienen el poder para tomar decisiones gubernamentales se escogen en elecciones regulares libres de coerción; (3) Casi todos los adultos tienen el derecho al voto para escoger estos oficiales;  (4) Casi todos los adultos tienen el derecho de postularse para estos puestos públicos; (5) Los ciudadanos tienen el derecho de expresarse libremente sobre asuntos públicos sin temor a ser perseguidos; (6) Existen fuentes de información alternativas, están protegidas por la ley y los ciudadanos tienen el derecho de informarse de esta manera; (7) Los ciudadanos tienen el derecho de formar asociaciones u organizaciones relativamente independientes, incluyendo partidos políticos y entidades de la sociedad civil; (8)  Los oficiales que han sido electos para ejercer los poderes gubernamentales deben poder ejercer su poder constitucional sin estar sujetos al control/poder/oposición de oficiales NO-electos; (9) la unidad de gobierno debe gobernarse a sí misma: no puede estar sujeta a restricciones/imposiciones/controles que vengan de otra unidad de gobierno (Whitehead 2002: 11).    

Puerto Rico tiene una democracia de baja calidad en estos momentos por la combinación de la corrupción tentacular, el colonialismo, la Junta de Control Fiscal, y el clientelismo estructural.  Está claro que no cumplimos con cuatro de las condiciones clásicas sobre la democracia de Dahl.  

La “Primavera Árabe” fue un amplio y multidimensional reclamo por la democratización.  El “Verano Puertorriqueño” igualmente no debe conformarse con la renuncia del gobernador Rosselló.  Debe aprovechar la nueva conciencia ciudadana para exigir la democratización de Puerto Rico.  Hoy en día eso significa exigir el fin de la corrupción sistémica, el colonialismo, y la JCF.  El PNP es más un carnaval de corrupción que un partido, y el PPD apoya un autonomismo subordinado, así que ninguno de los dos partidos puede inspirar los cambios que el “Verano Puertorriqueño” exige.

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