Nelson Canals

Tribuna Invitada

Por Nelson Canals
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La desgracia de Yabucoa

Los escombros dejados por el paso del huracán María permanecen en mudo testimonio de la desesperación y angustia que hemos sufrido los vecinos de la Comunidad Quebradilla de Yabucoa.

Hace ocho meses El Nuevo Día publicó mi artículo titulado “La Tragedia de Yabucoa”. Hoy desgraciadamente, puedo repetir lo que escribí entonces: “A pesar de que el Municipio de Yabucoa sufrió la entrada del huracán María primero que el resto de la Isla, todavía permanece enfrascado en remover escombros, sin luz eléctrica y con poca agua potable”.

No todo sigue tan mal, pero no todos hemos sido tratados con equidad. ¿Por qué los campesinos de Yabucoa tienen que esperar tanto para que se habiliten sus casas destruidas y se restaure el servicio eléctrico?

Aunque, en el casco urbano y en algunos barrios se ha restaurado el servicio eléctrico, todavía gran parte de la Comunidad de Quebradilla se encuentra sin servicio.

También, las brigadas de los “americanos” se han visto trabajando en las instalaciones eléctricas en los alrededores de la comunidad, pero todavía el sector en que varias familias y yo sobrevivimos permanece a oscuras.

Por otro lado, FEMA y el Cuerpo de Ingenieros han enviado equipos de reconocimiento y de inspectores que han evaluado la crítica situación de las estructuras remanentes de las viviendas. Ya algunos vecinos han iniciado la reconstrucción de sus casas. Pero todavía quedamos otros cuyas habitaciones continúan cubierta por toldos.

Solo faltan cuatro meses para el primer aniversario del huracán María, la ansiedad aumenta y la esperanza se socaba. Nos preguntamos, ¿Cómo puede el gobierno decir que está preparado para la próxima temporada de huracanes?

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