José Caraballo Cueto

Punto de vista

Por José Caraballo Cueto
💬 0

La desigualdad que trajo la reconstrucción

Los desastres naturales representan choques externos sobre las economías que impactan (Groen et al., 2016). El huracán María fue el desastre natural más costoso que Puerto Rico haya tenido en décadas y su impacto fue amplio. Por ejemplo, las reclamaciones al seguro del desempleo en noviembre de 2017 fueron las más altas desde que se empezaron a medir en la década de los 1980 en Puerto Rico.

Desde 2018 el panorama cambió: ahora se celebra el crecimiento económico que causan los $42.3 miles de millones de la reconstrucción, la cual ha llevado a la tasa de desempleo a mínimos históricos. Sin embargo, esa reconstrucción, ¿es para todos? ¿Hubo sectores económicos que estuvieron mejor después de María mientras otros están peor?

Por ejemplo, el plan fiscal aprobado en marzo de 2017 establecía que el gobierno de Puerto Rico no podía pagar más de $4,108 millones en deuda en el periodo de 2019-2023 y no destinaba fondos algunos para asistir a damnificados en caso de un desastre natural. En el plan fiscal certificado luego de María se duplican esos pagos para la deuda llevándolos a $8,858 millones mientras la partida de fondos para los damnificados continuaba en cero, a pesar de que todavía hay miles sin techo en su hogar. Por ende, es justo decir que los bonistas están mejor después de María que antes de María, mientras que muchas personas pobres están ahora peor después de María. A eso le llamo la desigualdad de la recuperación, la cual se puede subsanar al rehacer el plan fiscal, redistribuir los fondos y cambiar el plan de ajuste de deuda. Hasta ahora el gobierno y la Junta de Control Fiscal no han mostrado interés en revertir esa desigualdad.

La reconstrucción, tal y como fue concebida, también impacta desigualmente los mercados de trabajo. En una investigación en progreso hallo que los sectores de construcción, otros servicios, comercio, cuentapropista y manufactura estuvieron mejor después de María que antes del fenómeno. Sin embargo, los sectores de agricultura, transportación y comunicaciones, finanzas, seguros y bienes raíces tuvieron mayor actividad económica antes de María que después del desastre. Es importante recordar que esto es lo que nos indican los datos a nivel agregado, pero que a su vez hay ganadores y perdedores dentro de cada sector económico.

El impacto positivo de la reconstrucción sobre el sector de la construcción y el cuentapropista es obvio. El comercio y otros servicios, por otro lado, se beneficiaron de la llegada de fondos de emergencia y de los pagos de las aseguradoras para reemplazar los bienes que los consumidores perdieron en el huracán (ejemplo, muebles y carros, entre otros) como para alimentar a los pobres que recibieron asistencia adicional en el Programa de Asistencia Nutricional. La fluidez de los fondos federales y de las aseguradoras se redujo en 2019, por lo que los comerciantes notaron una baja en sus ventas con respecto a 2018, pero siguen estando por arriba del nivel de ventas de 2017. Por tanto, los comerciantes son en promedio ganadores en la reconstrucción.

El caso de la manufactura es enigmático: el empleo en este sector fue mayor al que se hubiese esperado sin el impacto en el huracán, pero las exportaciones de bienes (las cuales son bienes manufacturados en su inmensa mayoría) hacia los Estados Unidos estuvieron por más de un año por debajo de los niveles pre-María. Por eso, me inclino a pensar que el sector de la manufactura que creció durante la reconstrucción fue el local: fábricas de cemento, de alimentos, de ventanas y pintura, entre otras, experimentaron un auge significativo durante el año 2018.

Los grandes perdedores de la reconstrucción son los sectores de la agricultura, la transportación/comunicación y los seguros: grandes cosechas fueron perdidas luego del huracán en estos sectores. La recuperación del sector agrícola puede darse de manera más efectiva si se promueven los grupos de compra en este sector -para reducir el costo de los insumos de producción- y se condicionan los incentivos otorgados a los hoteles y las fábricas de alimentos a base de la compra que hagan a la agricultura local.

La transportación sufrió al reducirse el turismo y la disponibilidad de combustible en los meses subsiguientes y las comunicaciones al destrozarse la infraestructura que utilizaban. En el caso de los seguros, una mejor planificación y contar con reaseguros más sólidos podría contrarrestar su caída.

El choque desigual sobre los sectores económicos se puede suavizar con políticas púbicas. Recomiendo, por ejemplo, programas de entrenamiento que faciliten la transición de trabajadores de un sector a otro; formalización de los cuentapropistas mediante amnistías contributivas y mediante la asignación de mayor personal a las oficinas de permisos; transferencias de impuestos de los sectores beneficiados a los sectores impactados, entre otras. Estas transferencias siguen siendo, en el argot económico, una mejora paretiana: los sectores beneficiados seguirían estando mejor que en la época pre-María.


Otras columnas de José Caraballo Cueto

viernes, 18 de octubre de 2019

¿Celebramos el ajuste de deuda?

Una discusión más sustantiva sería, ¿es el ajuste sostenible, equitativo y promotor de la capacidad productiva del País?, propone José Caraballo Cueto

domingo, 4 de agosto de 2019

La Junta no es la solución

José Caraballo Cueto y Yarimar Bonilla exponen que en casi tres años de existencia, la Junta Fiscal no ha encontrado un solo acto de corrupción que haya conducido a acusaciones locales o federales en Puerto Rico

💬Ver 0 comentarios