Juan Dalmau

Tribuna Invitada

Por Juan Dalmau
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La desprotección de nuestras costas

Los huracanes Irma y María aceleraron lo que por muchos años la propia naturaleza venía mostrándonos: la erosión en Puerto Rico, como efecto del cambio climático que ya experimentamos, está reduciendo nuestras costas.

A través de los 43 municipios que componen las aproximadas 799 millas lineales de costa, y donde reside el 56% de nuestra población, se ha podido evidenciar como la mala planificación, falta de supervisión y privatización de nuestro litoral, han alterado negativamente los procesos naturales ordinarios que mantienen y dan estabilidad a la zona costanera.

A esto hay que añadir que el Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático ha adoptado como norma que, por cada unidad vertical de aumento en el nivel del mar, se erosiona una distancia horizontal de 100 unidades como valor promedio.

En el caso de nuestra isla, se estima que el aumento del nivel del mar será entre 1 a 3 metros al año 2100. Lo que significa entre 100 a 300 metros el desplazamiento del mar hacia adentro de los suelos.

Esto afectará comunidades, plantas generadoras de energía, aeropuertos, centros turísticos, y un sin número de infraestructura dedicadas a la actividad económica. También se afectará la agricultura, que depende de los acuíferos, ya que la intrusión salina en el nivel freático del suelo no permitirá el uso de las tierras.

Es por esto que nuestra sociedad puertorriqueña se encuentra ante un reto sin precedentes en el manejo de los recursos costeros, por los efectos del calentamiento global y el cambio climático, y es hora de que dejemos de actuar desconociendo las implicaciones que estos cambios representan para nosotros.

Recientemente, la Comisión de Salud Ambiental y Recursos Naturales del Senado, ha anunciado que estará atendiendo el Proyecto del Senado 129, de mi autoría, que propone crear la Ley de la Zona Costanera de Puerto Rico.

Esta propuesta es resultado de años de trabajo y consulta con científicos, expertos, abogados, organizaciones y comunidades, y aspiramos a que sea la base para una discusión inclusiva y seria sobre el futuro de la planificación de nuestras costas.

La misma toma en cuenta el cambio climático y sus efectos, así como los conflictos de usos que abundan en el litoral.

De aprobarse el estatuto, se actualizarán las servidumbres de acceso público y gratuito al mar, se establecerán las servidumbres de protección, y sus disposiciones se insertarán en el Plan de Uso de Terrenos y el Reglamento de Zonificación de Puerto Rico.

Si queremos evitar los efectos sociales y económicos de los huracanes y las inundaciones, hacer frente a los fenómenos erosivos del mar, proteger nuestras comunidades, recuperar la pesca artesanal, conservar el valor ecológico y turístico de las costas, preservar los terrenos agrícolas y los acuíferos, y lograr un desarrollo sostenible en nuestro país, es esencial la aprobación ahora de laLey de Costas.

Si una vez más se impusiera el interés privado del momento, por encima del interés colectivo del pueblo, y se quedará varada en la orilla la Ley de Costas, la realidad del cambio climático y la erosión continuará su curso.

Seguiremos viendo como en la costa el mar continúa su paso tierra adentro.

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jueves, 21 de junio de 2018

La desprotección de nuestras costas

El senador Juan Dalmau expone el grave problema de la erosión en Puerto Rico y justifica legislación para proteger las costas de la isla.

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