Laura Irizarry Toro

Punto de Vista

Por Laura Irizarry Toro
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La doctrina “rebus sic stantibus” ante el virus

Como regla general, un contrato puede ser modificado por un tribunal competente bajo ciertas circunstancias, limitadas a las establecidas por el Tribunal Supremo de Puerto Rico.

Una de estas, conocida como la cláusula (de naturaleza implícita) rebus sic stantibus, nacida de principios de equidad, abuso del derecho y la buena fe, establece que los acuerdos o contratos de “tracto sucesivo” o de cumplimiento a plazos serán obligatorios siempre y cuando no ocurran alteraciones o variaciones relevantes en las circunstancias factuales tomadas en consideración por cada una de las partes en el momento que se llevó a cabo el contrato.

Los requisitos que se tienen que cumplir para que se active la doctrina de rebus sic stantibus son los siguientes: (i) la ocurrencia de un evento imprevisible, este siendo uno de carácter fundamental; (ii) que el cumplimiento con la obligación contractual sea demasiado onerosa; (iii) que el contrato no sea de naturaleza informal o arriesgada; (iv) ninguna de las partes pueden llevar a cabo actuaciones dolosas; (v) que el contrato sea de tracto sucesivo o aplazado; (vi) las alteraciones o variaciones se den con posterioridad a la celebración del contrato y tengan cierto grado de permanencia y; (vii) que una de las partes invoque esta doctrina.

Igualmente, nuestro más alto foro ha expresado que “en aquellas circunstancias en las cuales se alteran las bases del negocio de forma tal que desaparezca la causa que dio origen al contrato y las prestaciones entre las partes se tornen desproporcionales entre sí” esta doctrina será aplicada, aunque no se encuentren satisfechos todos los requisitos previamente mencionados. Por otro lado, este es un remedio que se da por excepción y en situaciones extraordinarias.

Ante la situación que estamos enfrentando, no tan solo en nuestra isla, sino en el mundo entero en atención a la pandemia provocada por el COVID-19 y considerando que el factor determinante para la aplicación excepcional de esta doctrina por nuestros tribunales es la imprevisibilidad, sin duda alguna la invocación de esta cláusula tendrá un efecto estilo avalancha en los foros judiciales de nuestra isla. Ello, considerando el sin número de personas que han perdido sus empleos, sus negocios y su estabilidad ante la ocurrencia de este evento altamente imprevisible y la falta de constancia o certeza en cuanto al tiempo que durarán sus efectos. Todo esto, además de la crisis económica actual, sin duda alguna permitiría su aplicabilidad judicialmente.

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