Arturo Estrella

Tribuna Invitada

Por Arturo Estrella
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La economía del absentismo

Hace 87 años se formaban en Puerto Rico movimientos políticos para combatir las fuerzas económicas del latifundio y el absentismo. La preocupación era que las grandes empresas agrícolas adquirían más y más terreno y que muchos de sus propietarios radicaban fuera del país. El nivel de pobreza local era extremo y el mensaje de populismo económico no tardó en resonar en las urnas electorales.

Hoy día los problemas económicos se ven muy diferentes. La sociedad agraria de principios del siglo 20 pasó a la historia y ya no se habla de la caña sino de los bonos y de la Junta. En este ambiente, los gritos de latifundio ya no exaltan las mismas emociones pero el otro fenómeno de los treinta, el absentismo, continúa latente en la economía.

Podemos comprobarlo con dos medidas alternativas del producto económico total de la isla, el producto interno bruto (PIB) y el producto nacional bruto (PNB). Esto suena un poco técnico pero la comparación es relativamente sencilla. El PNB mide lo que se produce en cualquier parte del mundo con capital y mano de obra internos, mientras que el PIB mide lo que se produce en Puerto Rico.

Si hay mucho capital externo en la producción local, que es esencialmente la definición del absentismo, la producción que corresponde a ese capital externo se refleja en el PIB pero no en el PNB. Por lo tanto, un indicador del absentismo es que el PNB tiende a ser menor que el PIB.

En el 1960, el PNB en Puerto Rico era menos que el PIB, pero la diferencia era menos de 1 por ciento. La campaña en contra del absentismo puede haber tenido sus efectos. Pero la cosa ha cambiado dramáticamente desde entonces. En los últimos 20 años, por ejemplo, el PNB ha sido consistentemente mucho menor que el PIB, en promedio 34 por ciento menos.

¿Cómo comparan estas cifras con el resto del mundo? Según datos del Banco Mundial para una muestra de 250 países y territorios, Puerto Rico está entre los países con PNB más bajo en proporción al PIB. En los últimos 5 años de la muestra, finalizando en el 2015, los únicos otros países con promedio negativo de más de 30 por ciento son Guinea Ecuatorial y Luxemburgo. Entre los países grandes y más desarrollados, incluyendo a Estados Unidos, Japón y España, el PNB tiende a ser similar al PIB, con desviaciones que se mantienen por lo general dentro de una banda de más o menos 10 por ciento.

¿Qué significa esto para Puerto Rico? Por un lado, la inversión externa puede tener efectos positivos para un país. Por ejemplo, puede crear empleos locales que beneficien a los residentes y aumenten el nivel de ingresos de la población. Un aspecto negativo es que se crea un escape potencial en lo que los economistas llaman el flujo circular de los ingresos. La actividad económica de un país es más robusta si los ingresos que se generan se gastan o se invierten nuevamente en la economía local. Con el absentismo, el rendimiento al capitalexterno se fuga en primera instancia y puede que no regrese.

¿Cuál de estos dos efectos ha predominado en años recientes y cuál predominaría en el futuro si se mantiene la brecha actual entre el PNB y el PIB? La recesión que lleva más de 10 años no inspira mucho optimismo, aunque sólo constituya evidencia circunstancial. En términos de política pública, los datos sugieren que puede ser importante pensar no sólo en atraer la inversión externa sino también en fomentar que se reinviertan en la economía local los ingresos que genere esa inversión.

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