Segundo Castro Gonzáles

Tribuna Invitada

Por Segundo Castro Gonzáles
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La economía subterránea en la crisis

Para nadie es un secreto la grave crisis que se vive en Puerto Rico y que, por efecto de la emigración, hay una disminución significativa del número de contribuyentes al fisco; por lo que es cada vez más difícil para Hacienda “llegar” a los recaudos estimados. Por esto, surge una gran pregunta: en estos días de crisis, ¿se sabe con certeza a qué monto asciende la economía subterránanea en Puerto Rico?

En otras palabras, ¿cuánto es el monto de dinero producto de transacciones legales e ilegales que no pagan impuestos al gobierno? La falta de estudios académicos-científicos sobre este tema para Puerto Rico es una constante. Sin embargo, la economía subterránea ha sido tema de mucho interés a nivel mundial.

La economía clandestina, directa e indirectamente, impacta de una manera positiva a la economía formal. Por esta razón los “malls”, restaurantes o chinchorros nunca están vacíos, pese a la crisis y recesión que se vive hace más de 10 años. Para poder cuantificar la economía subterránea se han desarrollado dos metodologías: directas e indirectas.

La primera usa instrumentos directos para cuantificar esa actividad económica en un contexto determinado. Este método es poco fiable, por lo que los académicos prefieren los métodos indirectos. Estos infieren sobre el tamaño de la economía subterránea usando indicadores macroeconómicos, y aquí surgen variantes: los métodos uni-variables, los cuales no son tan fiables y los multivariables en los que hay mucho avance.

En 2004, el profesor Julio César Pol, de la Universidad de Puerto Rico, usó el método de discrepancia entre gastos e ingresos nacionales, calculó para el 2002 que la economía subterránea era de $317 millones (1% del Producto Interno Bruto). Ese mismo año, Pol utilizó el método de la demanda circulante y calculó que la economía subterránea ascendía a $6,283 millones (9% del PIB) al 2002. Sin embargo, la economía subterránea es un fenómeno complejo y no se puede calcular usando una sola variable, sino que deben usarse múltiples variables que confluyen simultáneamente de una forma sistémica, como suceden en los fenómenos naturales. Así, surgen los métodos multivariables, y una de las últimas técnicas es el uso de “Structural Equation Models”(SEM).

En Puerto Rico se utilizaron estas técnicas dos veces; la primera implementada por Schneider & Enste en el 2008, quien encontró que para el 2003 este fenómeno llegaba al 31% del PIB en Puerto Rico. Después, en el 2010, Estudios Técnicos Inc. estimó que la economía subterránea para el 2008 llegaba al 26.6% del PIB.

Este autor, junto a Julio Medina, de la Universidad del Este, recién terminaron una investigación académica, aceptada en el “Journal of Applied Business and Economics”, en la que se optimizó una formulación econométrica propuesta por Schneider & Enste en el 2000 y mejorada por Dell’Anno, en 2006, usando PLS-SEM. El modelo seleccionado sedenominó MIMIC_UNE (6-2-3), consistente con los seis indicadores formativos, dos variables latentes y tres “outputs” de comportamiento simultáneo.

Se calculó que la economía subterránea en Puerto Rico ascendía al 36.47% del PIB en el 2014. Esta cifra tan significativa invita a los generadores de políticas públicas a poner mucha atención a este segmento importante que mueve prácticamente $37,613 millones y que no aportan a Hacienda. Es decir, si se logra una política tributaria inclusiva de este sector, con un nivel de eficiencia del 50% se aumentaría cerca de $2,000 millones al fisco.

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