Emilio Nieves Torres

Tribuna invitada

Por Emilio Nieves Torres
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La educación humanista de los maestros puertorriqueños


En la era tecnológica el maestro ha tenido que hacer ajustes para integrar la tecnología al proceso educativo. El reto consiste en no deshumanizarse y educar con sensibilidad, afecto y amor. Ejemplo de esto es el maestro Bryan Rivera Medina quien afirma, en una entrevista realizada en este diario, que “no trabajar la educación emocional efectivamente es una barrera para darle acceso al contenido educativo.”

Este maestro de educación especial desarrolló un proyecto en el que utiliza inteligencia artificial para ayudar a niños autistas a identificar emociones. El valor de este proyecto, de reconocimiento nacional e internacional, está en ejercer un proceso educativo que pone en primer lugar a la persona humana y en segundo lugar a la tecnología en función de las necesidades académicas del estudiante.

En el Departamento de Educación se impone a los maestros planificar y enseñar a base de estándares que luego son evaluados con pruebas estandarizadas. Sin embargo, el maestro sabe que lo más importante es atender las necesidades físicas, emocionales y humanas de los estudiantes, porque esa es la base de la construcción de un proceso educativo efectivo. Por eso lamentan que no haya suficientes trabajadores sociales, orientadores y psicólogos, y que se eliminen cursos como bellas artes y salud.

A pesar de las deficientes condiciones de trabajo y el bajo salario, el maestro continúa sacando de su bolsillo y de su tiempo para crear las mejores condiciones de estudio para sus estudiantes. Celebran sus éxitos personales, académicos y deportivos. Se esfuerzan para que la familia y la comunidad sean parte del proceso educativo. Reclaman un currículo más humanista que atienda los intereses y necesidades en función del desarrollo social y económico de sus comunidades.

En Puerto Rico, todas las leyes relacionadas a la educación incluyen como base lo que establece la Constitución en el Artículo II: “Toda persona tiene derecho a una educación que propenda al pleno desarrollo de su personalidad y al fortalecimiento del respeto de los derechos del hombre y de las libertades fundamentales”. Este principio es el que sirve de guía al maestro para atender a estudiantes con problemas de salud, que viven con sus abuelas, que están bajo el nivel de pobreza, que tienen diversas discapacidades, que son víctimas de la violencia, entre otras situaciones. 

Al igual que Bryan, miles de maestros se esfuerzan todos los días por construir un mejor país atendiendo el desarrollo de la personalidad y el fortalecimiento de los derechos humanos de los estudiantes. Reconozcamos la labor magisterial de mujeres y hombres que en cada escuela gestan el desarrollo personal, comunitario, social, ambiental, cultural y económico de Puerto Rico. ¡Gracias Maestro por tu lucha en implantar una educación humanista!


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