Nicolás Ramos Gandía

Tribuna Invitada

Por Nicolás Ramos Gandía
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La empatía de Jacinda Ardern

La palabra empatía procede del vocablo griego “empátheia” que significa etimológicamente entrar en el sufrimiento del otro. En la psicoterapia, es un tipo de lenguaje inventado en el siglo XX por Carl Rogers, quien lo incorporó como método en sus sesiones terapéuticas. Es la capacidad de comprender la vida emocional de otra persona, aunque uno no comparta las mismas opiniones y visión de mundo.

Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda, y a los 38 años la dirigente política más joven del mundo, le ha puesto rostro a la empatía. Ha tenido que lidiar con el acto terrorista de mayor envergadura en la historia del país: contra los feligreses de dos mezquitas. Un velo negro cubría su cabello para identificarse con las víctimas, mientras ofrecía solidaridad mediante el abrazo, junto a palabras de bondad y acciones concretas, como proponer una ley para regular las armas. Todo un acto de solidaridad en el momento más tenebroso de la comunidad islámica de ese archipiélago del Pacífico.

Luego del acto barbárico en las mezquitas de Al Noor y Linwood en la ciudad de Christchurch, que cobró la vida de 50 personas y retransmitido en vivo por el criminal a través de redes sociales, esta joven madre soltera, ha encarnado lo que representa ser empático con el otro. Sabemos que en muchas ocasiones los políticos se aprovechan de las tragedias para el “photo opportunity”, pero ese no fue su caso. Los gestos y las posturas que acompañan a sus palabras en los actos de apoyo a las víctimas de esa masacre, nos irradian genuinidad. Como señaló, acertadamente, la columnista de The Guardian, Suzanne Moore: “Ardern ha moldeado un consenso diferente, demostrando acción, cuidado y unidad. El terrorismo ve la diferencia y quiere aniquilarla. Ardern ve la diferencia y quiere respetarla, abrazarla y conectar con ella”.

No es la primera vez que muestra su empatía ante su gente y el mundo. El año pasado, en el día de Waitangi, el más emblemático de Nueva Zelanda y de los nativos maorís, que conmemora la firma del tratado para que ese país se convirtiera en colonia británica, fue recibida como ningún otro primer ministro que haya asistido a esa localidad. Allí reconoció todas las desigualdades históricas que ha vivido esa comunidad.

Ardern es una política de concordia que inició su carrera como asesora del exprimer ministro británico Tony Blair. Se convirtió en la diputada más joven del parlamento de su país en 2008, y en 2017 asumió la dirección del Partido Laborista. Gracias a una coalición con el partido Nueva Zelanda Primero y el partido Verde, alcanzó al primer cargo de su país. Pero los exabruptos extremistas no podían faltar. El presidente turco Recep Tayyip Erdogan llegó a proyectar el vídeo de la matanza como reclamo en un mitin para motivar el voto de los más conservadores. Indicó que si el gobierno neozelandés no ajusticiaba al acusado “nosotros sabremos hacerte pagar, de unamanera u otra”. El contraste es apabullante.

Los políticos no viven en el vacío. Nueva Zelanda es considerado el segundo país más pacífico del mundo en el Índice Global de Paz, que compara a 163 países a base de tres dominios: seguridad social, conflictos domésticos o internacionales y el grado de militarización. La primera ministra, con sus actos de empatía y correcta templanza humana, está mostrando por qué ese país se encuentra en esa posición tan destacada respecto al resto del mundo.

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