Jorge José Ferrer

Punto de vista

Por Jorge José Ferrer
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La ética en tiempos de pandemia

En su edición digital del 22 de marzo, el periódico El país informaba que la pandemia del coronavirus había infectado más de 245,000 personas en todo el mundo, con más de 10,000 fallecidos. Ese mismo día nuestro Departamento de Salud anunciaba 14 casos confirmados. La pandemia representa un reto para la salud pública y para la economía. También plantea importantes retos éticos. 

La ética procura disminuir los daños que nos infligimos unos a otros, a la vez que maximiza los valores que posibilitan la convivencia y la cooperación social. Lo ideal es que las decisiones éticas se tomen con la participación de todas las partes interesadas. El problema en una crisis es que hay que tomar decisiones con rapidez, sin tiempo para la reflexión reposada. Afortunadamente existe una amplia bibliografía sobre la ética de la salud pública en tiempos de epidemias y pandemias. 

Las medidas de salud pública que se imponen durante una pandemia plantean inevitables conflictos de valores. Las sociedades democráticas reconocen la libertad individual como un valor fundamental, que entra en conflicto con otro valor: la preservación de la salud y de la vida de los ciudadanos. Medidas como el aislamiento y el cierre de fronteras limitan severamente el ejercicio de las libertades y derechos de las personas (movimiento, asociación, iniciativa económica, ejercicio del culto religioso). 

Esto no significa que esas limitaciones sean ilegítimas. Están justificadas en la situación actual. Pero tienen que ser evaluadas con criterios éticos: 1) Las medidas de salud pública deben estar basadas en la mejor información científica disponible, razón por la que tienen que revisarse continuamente. 2) Las autoridades están obligadas a elegir la menor restricción de la libertad que sea compatible con la protección de la salud pública. 3) Transparencia en la comunicación de la información y escrupulosa justificación de las medidas que se impongan. 4) Intervenciones que ayuden a paliar los perjuicios, sobre todo para los sectores sociales más vulnerables. Otro tema, que no abordo hoy, es el de las posibles limitaciones de acceso a tratamientos. 

Los deberes morales no recaen exclusivamente sobre los gobernantes. La lucha contra un virus insidioso, como el SARS-CoV-2, requiere el compromiso de todos. Los valores fundamentales son la responsabilidad social y la solidaridad. Es preciso que acatemos las medidas encaminadas a disminuir o retrasar la epidemia, no solo por mi interés personal. Lo requiere el bien común. 

Las medidas de aislamiento físico y social no deben traducirse en individualismo o en aislamiento espiritual. Hoy, más que nunca, necesitamos estar atentos a las necesidades de los demás. Podemos hacernos presentes a través del teléfono, las redes sociales y otros medios tecnológicos. Sobre todo, es preciso que estemos atentos a cuidar de los más vulnerables entre nosotros: los adultos mayores, los que viven solos y los más desaventajados desde el punto de vista económico y social. En ello se juega la calaña moral de nuestra sociedad. 

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martes, 24 de marzo de 2020

La ética en tiempos de pandemia

Las medidas de aislamiento físico y social no deben traducirse en individualismo o en aislamiento espiritual. Hoy, más que nunca, necesitamos estar atentos a las necesidades de los demás, plantea Jorge José Ferrer

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