Eudaldo Báez Galib

Tribuna invitada

Por Eudaldo Báez Galib
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La expulsión legislativa

Como consecuencia del procesamiento en la Cámara de Representantes de uno de sus miembros, se ha difundido en los medios sociales una idea errónea del evento, llamándolo “residenciamiento”. Estamos ante un esquema legal dispuesto por la Constitución para separar de su cargo a un legislador. Se le conoce como “juicio político” o de expulsión. “Político” en su acepción de disciplina social.

El residenciamiento se da exclusivamente para enjuiciar a gobernadores y a jueces del Tribunal Supremo, no a legisladores, y conlleva el envolvimiento de ambos cuerpos legislativos. En Puerto Rico nunca ha ocurrido. En estados Unidos dos veces, siendo el último el del presidente Bill Clinton (satisfactorio para él).

En este caso de una expulsión de un miembro de la Legislatura, solo intervine el cuerpo al que pertenece ese miembro. Aquí, la Cámara. El proceso sigue este orden: la imputación se presenta ante la Comisión de Ética, la cual decide si existe razón para recomendar una expulsión; de existir, como ya se determinó, procede la radicación del informe a ese efecto en la secretaría y el presidente del cuerpo cita a una sesión del cuerpo.

El representante tiene derecho a todas las garantías básicas: que se le informe de qué se le imputa, se le dé una oportunidad para que conteste, celebrarse una vista ante la Comisión de Ética a la cual puede ir representado por abogado y con derecho a confrontar los testigos en contra.

Una vez ante el cuerpo, tiene nuevamente los mismos derechos a defenderse y ser escuchado, tras lo cual el cuerpo procede a votar, y si tres cuartas partes de los miembros así lo resuelven mediante votación abierta, se dicta la expulsión del representante. Posteriormente el expulsado puede acudir al tribunal para plantear que se violentaron sus derechos constitucionales al no respetarse un debido proceso de ley.

Habiendo sido unánime la votación en la Comisión de Ética, estimo que se repetirá esa votación en la vistas del cuerpo, aunque existen razones de miembros allegados al imputado que por deferencia optan por ausentarse de la sesión o abstenerse de votar.

Puede darse el caso que el representante opte por renunciar, experiencia que viví como presidente de la Comisión de Ética del Senado, cuando nos prestábamos a recomendar la expulsión de un miembro que optó por renunciar antes que sometiéramos el informe. Doy testimonio que estos procedimientos agotan emocionalmente a todos(as).

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