Raúl A. Pérez Rivera

Tribuna Invitada

Por Raúl A. Pérez Rivera
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La extinción masiva de sapos y ranas como el coquí

L a Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha informado que el 32% de los anfibios en nuestro planeta, están extintos o en vías de desaparecer. El escenario en las Antillas Mayores es peor. En la región, los científicos entienden que del 70 al 90% de las ranas y sapos están seriamente amenazadas.

La extinción de los anfibios ha sido atribuida a una combinación de factores como la destrucción de hábitat, la contaminación, el cambio climático y un hongo virulento, que se aloja en la piel de estos, y es conocido como Bd acrónimo de su nombre científico Batrachochytrium dendrobatis.

En la década del setenta comienzan a reducirse dramáticamente poblaciones de ranas en lugares altos, relativamente inalterados de Australia. Pero, no es hasta 1993 que se descubre que el causante de estas muertes lo es el Bd. En la actualidad el hongo ha sido detectado en 52 países y en la piel de 516 especies o el 42% de los anfibios estudiados. Su propagación incluye a Puerto Rico y se cree ha sido el principal responsable de la extinción de tres de nuestras especies de coquíes.

¿Pero, cuál es la razón por la cual los anfibios son tan susceptibles al Bd? Los pulmones de los anfibios no son muy eficientes para el intercambio de gases. A tales efectos a través de la evolución han ocurrido cambios en la piel de estos animales, que la han hecho muy porosa, lo que le ayuda al intercambio de gases y a la absorción de agua. La piel de los anfibios está cubierta de una capa de moco, que sostiene una microflora muy particular, que parece protegerlos de infecciones. El Bd, entre otras cosas, interfiere con el mecanismo de absorción de agua y cambia la microflora de la piel, aparentemente haciéndolos más susceptibles a la deshidratación y a enfermedades.

A.La pregunta que todos se hacían es de dónde había surgido el Bd. La respuesta salió publicada hace unos días en la afamada revista Science. En la publicación un grupo de científicos informa que llegó a la conclusión de que este hongo tuvo origen en la península de Corea en la década del 1950. Desde dicho lugar las actividades de los humanos han permitido que este hongo se haya dispersado virtualmente a la mayoría de los continentes. Sin embargo, el futuro no parece ser halagador. El hongo está asociado a temperaturas cálidas y el calentamiento global va a permitir que siga ampliando su distribución, particularmente en la zona templada.

Dado el caso de que estudios en Europa, Sur América y Estados Unidos identificaron el hongo en especies introducidas a través del mercado de mascotas, los científicos han recomendado que se prohíba la introducción de anfibios. En Estados Unidos se trató de prohibir el transporte interestatal de los mismos. No obstante, esta regulación fue retada en corte y se determinó que no se podía aplicar a las especies ya introducidas.

Actualmente hay fungicidas que se pueden aplicar a ranasy eliminan el hongo. El problema es aplicar estos remedios en el estado silvestre.

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