Enrique Toledo Hernández

Punto Fijo

Por Enrique Toledo Hernández
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La falacia de la reforma laboral

La aprobada reforma laboral es una herramienta cosmética en la solución a la profunda crisis económica en Puerto Rico. Más bien, esta acelerará y agudizará la crisis de las instituciones sociales del territorio no-incorporado buroqueñizado (territorio estadounidense bajo la administración de una burocracia-federalizada de puertorriqueños).

La base inicial para justificar esta cosmética reforma es que, durante el periodo 2007-2015, se perdieron 279,000 empleos. Ello representó un 22% del empleo total en 2007, año en el que se alcanzó la cifra más alta de empleos en Puerto Rico, 1,263,000.

Ese nivel de pérdida es el más alto en la historia de moderna de la Isla. Quiere decir, que la pérdida de un 22% de empleo formal hará que, para una economía que en su momento cumbre ofreció empleo a meramente un 43% de la población en edad de trabajar, será aún más incapaz de crear empleo ante el profundo agujero en la que ha caído. La élite rentista del sector privado y el gobierno apoyaron una pieza legislativa que ni siquiera comienza a resolver esta crisis sistémica, aparentando que no tienen idea ni de su gravedad ni de sus causas.

La reforma laboral tiene como táctica bajar el costo del trabajo para ayudar aumentar las ganancias de los patronos. La estrategia es activar el ciclo de reproducción de capital, en el que aumentos en la ganancia conduce a una mayor inversión, a incrementos en la producción y, como resultado, aumentos en el empleo, los salarios y los bienes y servicios.

Así, una vez que aumenten las ganancias, el sacrificio inicial que hicieron los empleados será compensado con más oportunidades de empleo e ingresos por la nueva inversión. ¿Es cierto eso?

Veamos cómo se distribuye la riqueza reportada en Puerto Rico entre patronos y empleados. Para 1970, los salarios totales constituían cerca de $2.80 millardos y las ganancias patronales $1.41 millardos. Los salarios eran 99% más altos que las ganancias. En 2015, la ganancias fueron $61.91 millardos y los salarios $28.93 millardos. La relación se invirtió, pues las ganancias fueron un 53% más altas que los salarios. Si contáramos solamente la ganancia patronal local, excluyendo la extranjera, esta fue de $1.81 millardos en 1980 (un 223% más bajo que los salarios) a $26.26 millardos en 2015 (un 10% más bajo que los salarios).

¿Esta dramática alteración en la relación ganancia/salario (en la que aumenta el valor relativo de la ganancia en detrimento al del valor del trabajo) se tradujo en inversión productiva? No. Si dividimos la inversión (bruta de capital fijo) entre las ganancias patronales, se evidencia la falta de convergencia en la relación entre uno y el otro.

De 1975-2015, esta inversión constituyó un promedio de 29% del total de ganancias. Entre 2000-2015, la relación inversión/ganancias fue aun menor con un 19%. Empero, de 1950-1975, el promedio fue de un 78%. Era claro que en el periodo del capitalismo manufacturero sí había una relación entre ganancia/inversión/producción.

Durante el periodo del capitalismo financiero de 1975-2015, la ganancia patronal comenzó a generarse menos a través del salario/empleo y más mediante el pago de rentas vía la deuda pública. El endeudamiento público suplantó la falta de inversión productiva del sector privado extranjero en la creación de empleo.

Esta falta de relación entre ganancia/inversión/empleo se evidencia en los dos principales sectores económicos: manufactura y bienes raíces. Ambos representan el 64% de toda la riqueza reportada en Puerto Rico y más del 90% de esa riqueza es repartida como ganancia patronal. Crean únicamente un 4% del empleo para la población en edad de trabajar. ¿Por qué van a crear más empleo si ya tienen un modelo (rentista) de negocio exitoso subsidiado y protegido por el gobierno?

Considerando la tendencia bajista de los últimos 40 años en las relaciones ganancias/salarios e inversión/ganancia, y que la creación de empleo de los últimos 20 años dependió principalmente del endeudamiento público, la reforma laboral creará menos empleo y salario, pero más ingresos de rentas e intereses.    

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