Héctor Iván Cordero

Tribuna Invitada

Por Héctor Iván Cordero
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La fauna realenga

Después de los estragos de los huracanes de 2017, nuestra agricultura ha luchado por ponerse de pie y recuperarse, poco a poco, de las huellas que esos eventos naturales nos dejaron.  La recuperación ha sido lenta y accidentada, no solo por los efectos de los huracanes Irma y María sino porque también hemos sido víctimas de daños crecientes ocasionados por invasores en nuestras actividades agrícolas.

A la hora de enumerar los invasores agrícolas, los primeros que debemos mencionar son los ladrones, personas que sin sentido de pertenencia entran a las fincas destruyen plantaciones o roban propiedad, simplemente para satisfacer algún vicio o hacer daño. Para combatirlos, las leyes disponen sanciones o castigos conforme al grado del delito, siempre y cuando se pueda comprobar en un tribunal el delito cometido.

Otro invasor, que no puede ser procesado por ley, pero hace igual o mayor daño es la fauna realenga. Se trata de animales exóticos y otros de origen domésticos que se han adaptado a la vida salvaje. En su lucha por la subsistencia destruyen plantaciones y atacan animales de fincas en su búsqueda de alimentos.  En la lista figuran caballos, perros, iguanas, monos, culebras y los cerdos vietnamitas. 

La mayoría de esos animales fueron introducidos en algún momento de la historia por diferentes motivos, incluyendo investigaciones científicas o fueron adquiridos como simples mascotas. El problema mayor surge cuando los responsables de atender esas especies las abandonan, porque le pierden interés o porque no pueden mantenerlas. Las abandonan a merced de la naturaleza y el instinto animal los lleva a reproducirse al punto de consecuencias epidémicas como las que hoy vivimos. El gran peligro de muchas de estas especies es que al regresar a su estado salvaje pueden convertirse en vectores de enfermedades, lo que puede ser perjudicial para el ser humano.

Según las leyes de Puerto Rico, corresponde a los municipios atender de primera mano el problema con estas especies. El problema es que la gama de invasores es amplia y muchos municipios carecen de recursos y facilidades para controlar esos animales, sin olvidar que algunas especies como las iguanas son mucho más difíciles de capturar y controlar.

Ante este panorama una de las alternativas es la educación. Se hace indispensable que todo aquel que desee tener una mascota ya sea doméstica o exótica conozca las responsabilidades de mantener, cuidar y velar por el bienestar de esta.  En el currículo del Departamento de Educación se incluyó el Programa de Contacto Verde. En el mismo, el estudiante tiene que completar 40 de horas conociendo la naturaleza. También están los programas de educación agrícola cuyos currículos incluyen temas correspondientes a la industria pecuaria. Estos programas representa una buena oportunidad para educar y concientizar los deberes y responsabilidades a lahora de tener una mascota.


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