Marcelino Acevedo

Tribuna Invitada

Por Marcelino Acevedo
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La figura paternal como fuente inspiradora

He tardado casi 30 años en entender lo que realmente puede ser más importante para un hijo, ahora que soy padre.  Siento que mi hijo se ha convertido en todo para mí y empiezo a entender lo que significo también yo para él. Afortunadamente después de mis experiencias en mi niñez y juventud, valoro aún más esta relación tan especial.

Mi hijo se ha convertido en la persona más importante de mi vida. Es mi amigo, confidente y me ha ayudado a enfocar mucho mejor los valores y la educación. Sin olvidar la importancia de las nociones de seguridad.  Desde su nacimiento solo me he propuesto ayudarle a alcanzar cualquier cosa que se proponga. Siempre le digo que no hay imposibles en la vida para los que luchan diariamente por sus sueños.

En mi caso, la figura paternal no estuvo siempre presente en mi vida. Tras la separación, mi madre fue quien tomó la batuta de la familia y la relación con mi padre biológico se fue enfriando. Pero afortunadamente, pude disfrutar de la figura paternal gracias a mi padrastro, que, al día de hoy, puedo llamar padre. Prácticamente, me lo dio todo y fue un apoyo incondicional durante las etapas más críticas cuando joven.  Y a pesar de que yo no era su hijo biológico, supo darme el cariño, afecto y consejos que en esos momentos necesitaba.

Principalmente, descubrí que el verdadero padre no es quién engendra, sino el que cría. Por ello me esfuerzo tanto en educar y mejorar las relaciones con mi hijo. Pero… ¿Cómo lograr ser también un ejemplo tan inspirador como el de mi padre?

Muchas veces he reflexionado con amigos o colegas profesionales, que la profesión más importante en nuestra vida es llegar a ser buen padres a los que tenemos esa dicha. Aunque es cierto que en la actualidad es muy difícil consolidar la vida profesional y la personal de forma responsable y rentable. Sobre todo, porque el panorama actual es difícil trabajar pocas horas y lograr ingresos suficientes para mantener a nuestras familias, con el nivel que deseamos.

Queremos que nuestra familia, y especialmente nuestros hijos vivan con las comodidades que nosotros no tuvimos. Vivimos inmersos en las preocupaciones del trabajo que se nos olvida que existen otros valores que no debemos dejar pasar por alto a pesar de las responsabilidades, también importantes, se lleven casi todo nuestro esfuerzo.

Es importante dedicar un espacio de tiempo diario para relacionarnos con nuestros hijos. Conocerlos mejor, ser partícipes de sus aventuras diarias, logros y sus sueños…Acercarnos a ellos y lograr que, pese a nuestro rol, nos vean como a un amigo.

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