José A. Hernández Mayoral

Tribuna Invitada

Por José A. Hernández Mayoral
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La filosofía económica del PPD

Quedé en que repasaría la filosofía del Partido Popular Democrático (PPD) tomando como base lo discutido en una conferencia para líderes moderada por Luis Muñoz Marín en 1959. Allí se dividió la filosofía del partido en 13 esferas de acción. La primera es lo económico.

Muñoz resumió la esfera económica en tres principios: “A- Actitud de favorecer la mayor productividad posible a fin de eliminar la pobreza; B- Énfasis siempre en la mejor distribución social de la riqueza económica, que no es meramente distribución de dineros, sino también de facilidades y servicios; C- El mejoramiento económico debe ir enlazado con el trabajo gustoso, el trabajo que provee una remuneración síquica, de índole creadora.”

Algo parecido lo había dicho antes. En 1951, El Batey, órgano del PPD, dijo que el partido tenía entre sus miles de obligaciones, dos principales: “tomar y repartir las medidas para que haya la distribución más justiciera entre los puertorriqueños”; y “tomar y estimular todas las medidas que de buena fe parezcan necesarias para aumentar la cantidad de todo lo que se produce en Puerto Rico”.

Estos principios son tan válidos hoy como lo eran entonces. Nuestro nivel actual de pobreza es un 46%, que es alto. Pero más doloroso aún es que el 57% de los niños en Puerto Rico viven en la pobreza, según el Pew Research Center. Hay muchas causas que merecen atención, pero la pobreza es la injusticia primaria.

Erradicar la pobreza maximizando la producción tiene algo de arte y algo de ciencia. El gobierno distribuye la riqueza mediante un sistema de impuestos mayormente progresivo y utilizando los recaudos para proveerle los servicios esenciales a los que tienen menos de modo que tengan el mínimo aceptable y se igualen hasta donde se pueda sus oportunidades.

La clave está en encontrar ese punto óptimo donde los impuestos no sean tan altos que desmotiven la producción pero recauden lo suficiente para poder proveer los servicios esenciales que irán reduciendo el nivel de pobreza. Para establecer la combinación de políticas necesarias para logarlo el partido en su origen liberó su pensamiento despojándose de dogmatismos. Decidió no ser partido ni socialista ni capitalista, sino realista y pragmático siempre dispuesto a adoptar las políticas que mejor sirvan al bien social.

El principio de maximizar la producción es mucho más amplio de lo que comúnmente se piensa. En el programa del PPD para las elecciones de 1944 la primera estrategia a esos fines era: “aumentar, por medio de la salud y la educación, la capacidad humana para producir”. Hoy, el maestro del sistema público no se ve a sí como nuestro principal agente de progreso, petro lo que logre con sus estudiantes impactará más que cualquier otra cosa la productividad futura del país.

Llevar a todos en el gobierno a verse como agentes de cambio requiere crear una cultura de trabajo apropiada. Aquel a cargo de otorgar un permiso o de hacer una inspección necesaria para un permiso que no es diligente en su trabajo, le está fallando a la finalidad de maximizar la producción para erradicar la pobreza. Pero seguramente, al igual que el maestro, no se ve a sí como agente de progreso.

Ahora bien, en el Partido Popular todavía se habla de erradicar la pobreza. Pero luego de ocho años en su Junta de Gobierno puedo decir que lo hace más por exigencias electorales o por costumbre que por sentimiento. Eso no vale. La filosofía del PPD dice que debe ser una “actitud”, en otras palabras, un estado de ánimo. Eso nos falta, malamente.

La próxima esfera de acción es lo tocante al status político.

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