Ileana Colón Carlo

Tribuna Invitada

Por Ileana Colón Carlo
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La gansería de la evasión contributiva

En mi opinión, la evasión contributiva en Puerto Rico es un secreto a voces.  Los contribuyentes que trabajan por cuenta propia y cobran en efectivo se olvidan, muy convenientemente, de darle la parte de sus ingresos a su socio silente.  El socio silente es el secretario de Hacienda.  Ese socio está con el que produce ingresos desde su primer dólar hasta la muerte.

Las personas asalariadas pagan sus contribuciones a través de la retención en su salario hecha por su patrono.  Si el patrono no cumple su responsabilidad se expone a multas y penalidades.  Los trabajadores asalariados son como el jamón del sándwich, están pillados en el medio y pagan sus contribuciones quieran o no.   Las varias reformas contributivas que se han propuesto en el país no han incentivado el trabajo; por el contrario, los impuestos aumentan a medida que más gana el trabajador.  

La ausencia de una fiscalización efectiva lo que hace es gravar más a los contribuyentes responsables y premiar a los evasores.  

Los evasores que truquean con el sistema son los que se benefician de las amnistías que de tiempo en tiempo se legislan.  Estos no pagan consuetudinariamente los impuestos, usan el dinero para sus negocios y darse buena vida. A la larga se acogen a una amnistía y pagan los impuestos sin intereses, multas ni penalidades.  Se premia a los irresponsables.

Tuvimos la oportunidad de cambiar el sistema existente con la propuesta de reforma contributiva que implantaba el impuesto por el valor añadido (IVA). Lamentablemente, los evasores y el partidismo ganaron al demonizar la propuesta.  El propósito del IVA era, en parte, reducir la carga de las contribuciones sobre ingresos a los asalariados y librarlos de radicar la planilla correspondiente.  Pero no se dio la reforma y la evasión sigue en aumento.  

La evasión es un serio problema que afecta los recaudos del gobierno y a los contribuyentes responsables.

La evasión se encuentra a menudo en corporaciones de familia.  

En la corporación Gansería Inc.  “trabajan” los hijos del dueño, Astuto y Lista.  El dueño le paga $36,000 en salarios a cada uno.  Estos ingresos, generalmente, son los que aparecen en Formulario W-2.  Además del salario, Gansería le paga “beneficios marginales”. Estos incluyen los pagos de la hipoteca, la matrícula y las mensualidades de la escuela privada de los nietos, el campamento de verano, el club de golf, el automóvil y la lancha, entre otros.  Gansería reduce la suma de todos los beneficios marginales como gastos ordinarios y necesarios de la corporación.  Con ello paga menos impuestos.  Por otro lado, los hijos solamente declaran en sus planillas el salario.  Todos los demás beneficios escapan de pagar contribuciones.  Astuto y Lista vivencomo millonarios y usted y yo tenemos que pagar más contribuciones porque ellos no pagan su justa aportación. 

La propuesta del secretario de Hacienda para mitigar la evasión contributiva es laudable.  Esperemos que madure y se haga justicia para que los evasores cumplan con su responsabilidad social.    

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