Samuel González

Tribuna Invitada

Por Samuel González
💬 0

La gente boricua no se quita

Las despedidas son tristes. El abrazo profundo y la triste mirada que nos llega hasta el alma. La nostalgia que se arrastra día a día cuando se vive en la distancia.

Son decisiones difíciles que cada momento se están tomando. No es que la gente se quita, es que la gente se cansa de esperar, de aguantar golpes y no escuchar respuestas. No se vive de estribillos ni esperanzas. Hay realidades inmediatas.

Ha pasado mucho tiempo, esperando el mañana que sería mejor. Los que se van no se quitan es que han pensado en ellos y en sus familias porque ven el país en una resaca, donde se mata la gente en las intersecciones porque luego de 100 días todavía no arreglan semáforos en lugares donde hace meses está energizados.

Nos despertamos por el mal olor de las descargas sanitarias al Río Grande de Loíza que amó tanto Julia de Burgos y que también se alarga en mi espíritu. Nos cansamos de que los corruptos que tan solo a semanas de juramentar en su escaño, ya tienen dos corporaciones, empleados fantasma.

Nos cansamos de que al igual que en el cuento de la Autopista del Sur, nuestra gente nace, crece y muere en el tapón.

Claro que el que se va de Puerto Rico no se quita. Simplemente se cansó del discrimen y de ver incapaces en puestos directivos, conduciendo al país al caos.

Se ausentan más del 50% de los policías estatales, pero no hay consecuencias. Miles de "fourtracks" toman las calles y no pasa nada, la impunidad es la ley.

Nuestra gente se muere por la desesperanza e indiferencia. Existe un país en quiebra, sin dinero para recoger escombros con la mano extendida para seguir adelante.

Mientras, un organismo externo dirige al país y el proceso de recuperación paulatina. Por ahora, solo queda el “pataleo” para decir que son lentos.

La gente no se quita, simplemente entendió que se hace camino al andar.

💬Ver 0 comentarios