Raúl A. Pérez Rivera

Tribuna Invitada

Por Raúl A. Pérez Rivera
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La guerra contra el glisofato y los clorpirifos

Recién se anunció que un grupo de legisladores planifica limitar el uso en Puerto Rico del herbicida glifosato. De igual manera en el Congreso federal se discute una medida similar para prohibir otros tipos de pesticidas, los clorpirifos.

Los glifosatos se han venido utilizando desde el 1974 y no es hasta el año 2009, que un estudio levantó bandera no sobre su componente principal, sino sobre uno de sus llamados componentes inertes. En dicho trabajo, se indica que los llamados "inertes", podían amplificar el efecto del glifosato y causar la muerte de células embriónicas y de la placenta. Desde dicho estudio, se comenzó una “guerra” entre científicos, algunos de los cuales argumentaban sobre la peligrosidad del uso de glifosato, mientras otros indicaban que los estudios no eran conclusivos y, que en general, el uso correcto del plaguicida no presentaba peligro significativo para los humanos.

El glifosato, ha sido considerado el plaguicida más utilizado a nivel mundial. En un estudio se calculó que se habían utilizado 9.4 millones de toneladas del herbicida, desde que se introdujo en el mercado en la década del 1970. Este químico es considerado una panacea para la agricultura. Es muy fácil de aplicar, y en pocas horas, luego de su aplicación, le causa la muerte a los llamados yerbajos o malas hierbas. El remanente suele pegarse al sustrato y tiene poco potencial de contaminar cuerpos de agua, particularmente acuíferos. Por otro lado no se ha demostrado que le cause daño a animales domésticos como el ganado vacuno. A tales efectos la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en ingles), lo consideró uno de los plaguicidas más seguros para la salud de los humanos, y para la vida silvestre.

Sin embargo, una serie de estudios comenzaron a levantar sospechas sobre el efecto de este plaguicida, en particular sobre organismos acuáticos. Unos trabajos demostraron efectos negativos sobre peces como truchas y salmones. En otro trabajo, se determinó que el químico en el agua podía causar la muerte de los renacuajos de diferentes especies de anfibios. Otras investigaciones demostraron que también podía causar la muerte de etapas de desarrollo de especies de crustáceos (ej. cangrejos y camarones).

No menos importantes, estudios recientes han documentado que el glifosato, es un interruptor del sistema endocrino de los humanos y que pudiera producir cáncer de seno, vía los receptores de estrógeno que tenemos.

En marzo del 2015, la rama de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, (IARC por sus siglas en ingles), señaló que había la probabilidad de que el glifosato, pudiera causar cáncer en los humanos, con lo que no estuvieron de acuerdo otras agencias e instituciones como la ESFA (European Food Safety Authority).

A principios de este año, pese a desacuerdos entre los científicos que han revisado la posible conexión entre el glifosato y algunos tipos de cáncer, la EPA concluyó, que no había evidencia confiable que asociara la exposición del glifosato con algún tipo de tumor canceroso, o entre el químico y la leucemia o el linfoma de Hodgkin. Obviamente, que resulta muy difícil atar al glifosato con algunos tipos de cáncer en gente que trabaja en la agricultura y que además han estado expuestos a otros pesticidas.

El legislar para reglamentar el uso de glifosatos en la Isla, sería como ponerle una curita a una gran herida. Mi comentario se basa en que son varios los pesticidas que se utilizan para producir alimentos, que se encuentran al mismo nivel de preocupación de los glifosatos. Es importante indicar, que al presente no tenemos control sobre el uso de pesticidas, en la producción de alimentos, porque importamos la gran mayoría de lo que consumimos. El llamado Environmental Working Group (EWG) encontró que el 70% de 48 productos comestibles (examinados por la agrupación), estaban contaminados con residuos de pesticidas. Al tope de la lista se encontraban las fresas y en la parte más baja los aguacates.

La pregunta hacerse es que podemos hacer para protegernos del posible efecto nocivo que puedan tener los pesticidas en nuestra salud. En primer lugar tratar de consumir productos orgánicos, en donde no se han utilizado pesticidas o químicos para producirlos o en su efecto producirlos de forma “limpia” en nuestros propios huertos caseros.  En segundo lugar reducir el consumo de aquellos alimentos en donde se utilizan muchos pesticidas para producirlos, como las uvas y las espinacas y sustituirlos por otras frutas y vegetales, más “limpios” en su producción como la piña o el repollo. Lavar muy bien las frutas y vegetales antes de consumirlos. Finalmente, quitarle la cascara a frutas, como peras o manzanas, antes de ingerirlas.

Algunos de los pesticidas en la “lista de preocupación” los utilizamos, cotidianamente, en nuestras casas, jardines y patios. Si usted hace uso de pesticidas, debe protegerse con guantes, ropa gruesa y una mascarilla. Lo que hoy consideramos inofensivo dentro de unos años pudiera formar parte de la lista de químicos que agencias como la EPA consideran perjudiciales para nuestra salud.

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