Raymond Pérez

Tinta Boricua

Por Raymond Pérez
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La guerra de poder entre “Bam Bam” Ortiz y “El Búfalo” Acevedo

En el deporte en general, los récords se hicieron para romperse. Eso le da vida a la competencia y el fanático lo disfruta.

En Puerto Rico, específicamente en la pelota Doble A, hay una marca que muchos fanáticos están pendientes para ver si se rompe.

René “El Búfalo” Acevedo es el líder en jonrones de por vida. Acevedo, quien debutó en 1971, jugó 21 temporadas, (dos décadas con San Sebastián y una con Florida), y conectó 149 cuadrangulares.

Acevedo conectó un jonrón por cada 12.5 turnos al bate (1,834 turnos).

Su más cercano rival, el cual sigue activo y quien busca romper la marca, es Luis “Bam Bam” Ortiz, que lleva 31 temporadas y va a rumbo a cumplir 51 años. Ortiz tiene 141 jonrones (2,234 turnos en su carrera, un jonrón cada 15.8 turnos), y en esta temporada, jugando para Hatillo, en 15 turnos lleva un jonrón.

“El Búfalo” jugó nueve temporadas (1979-1987) en las que se permitía el bate de aluminio. En esas temporadas conectó 88 de sus 149 jonrones. Con madera conectó 61. En 1987, con aluminio, Acevedo dio 17 jonrones, su mejor marca.

Mientras, Ortiz, como dije, está en su campaña número 31. En sus últimas cinco temporadas, sin contar la actual, ha pegado tres, uno, dos, uno y cuatro jonrones. En el 1998, conectó 14, su mejor marca.

Tuve el privilegio de ver jugar a dos maceteros de la sección Este, a Armando Medina y a Néstor Morales (102 jonrones en 20 temporadas). Si hubiesen utilizado el aluminio por ocho temporadas, sus jonrones hubiesen sido más, no lo dude.

Ortiz, quien ha jugado 10 temporadas más que Acevedo, debutó en la Doble A en 1989 con Río Grande (hasta el 1990), y jugó en Gurabo (1991-2001). En esos años en la sección Este, entre el 1989 al 2001, los equipos de Juncos (3), Yabucoa (3), San Lorenzo (4), ganaron 10 campeonatos. El mejor pitcheo estaba en dicha sección. “Bam Bam” nunca bateó con aluminio, se enfrentó a los lanzadores profesionales reinstalados en la Doble A y a su vez al ‘boom’ que hubo de los lanzadores colegiales desde los 90, verdaderos ‘tira piedras’, que eran activados en la parte final del torneo.

Acevedo utilizó el aluminio, jugó en la sección Norte y Oeste, no enfrentó a profesionales reinstalados y, si acaso, a pocos colegiales.

Ahí, entre los números y detalles de Acevedo y Ortiz, están los pro y contras que usted quiera juzgar y analizar.  Por el momento, ocho jonrones separan a Ortiz de empatar la marca. A mí, si me preguntan, creo que está cuesta arriba, pero claro, me puedo equivocar.

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