Félix R. Huertas González

Punto de vista

Por Félix R. Huertas González
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La historia y la educación en tiempos de pandemia

La historia y la educación son dos disciplinas humanas de larga tradición, las cuales han aportado grandes beneficios a la humanidad. La primera, explicándonos el pasado y permitiéndonos comprender el presente, para atisbar los retos futuros. La segunda, como la principal actividad humana de transmisión y enriquecimiento del conocimiento humano en todas sus expresiones y disciplinas. 

Como historiador, he estudiado las diversas etapas por las cuales han transitado nuestros sistemas de educación, así como los retos que en diversas épocas y periodos ha confrontado. En Puerto Rico se ha observado un reclamo evidente por una mejor educación desde fines del siglo XIX. Esta vocación de formación educativa y conciencia de su naturaleza de progreso estuvo presente a lo largo del pasado siglo XX.

Entrado el siglo XXI, al igual que en los periodos anteriores, hemos asistido a los inicios de las modificaciones, transformaciones y adelantos necesarios en la educación, requeridos para que responda a una nueva etapa de la historia del país. Si nos acercamos a nuestra realidad económica, política y social, comprenderemos la magnitud del reto que tenemos y la complejidad de nuestra respuesta. Probablemente, al igual que en los periodos del 1900-1940, 1950-1970 y los de fines de siglo XX, nuestra sociedad recurra más que antes a la educación como la forma de articular el capital humano, intelectual y creativo que el país necesita.

El nuevo siglo ha evidenciado con más profundidad y urgencia que en otros periodos de nuestra historia el valor de una educación amplia, diversa y globalizada. Este modelo de renovación requiere una práctica educativa reformulada entre lo local y lo internacional, una aportación enriquecedora de sus docentes, un compromiso renovado de su estudiantado y una dimensión comunitaria mayor. Esta estrecha unidad es la que nos permitirá superar las dificultades inmediatas y transformarlas, al igual que en el pasado, en una realidad distinta y superior. 

El reto sanitario global presente tiene evidentes consecuencias sobre la educación superior. En diversas publicaciones internacionales recientes se reconoce la importancia de los recursos digitales en esta respuesta rápida a la crisis. Pero esta no es suficiente, ante las perspectivas no del “retorno a lo anterior”, sino a “una nueva realidad”. Se está desarrollando un debate sobre los modelos educativos del futuro inmediato y en ellos podemos observar cómo se replantean las dimensiones de la práctica educativa. La crisis ha enfatizado nuestra naturaleza social, el valor de las diversas culturas, conocimiento e ideas, así como la importancia de nuestra sociedad civil global. Estos son factores indispensables para cualquier modelo educativo que podamos considerar en esta coyuntura histórica.

Nos corresponde a nosotros, como docentes, la rearticulación de nuestra educación comoinstrumento de reconstrucción del país. En este contexto, exhorto a todos los protagonistas del ámbito educativo a colaborar solidariamente no solo en la concepción del modelo educativo, sino en la rearticulación de los valores humanos y tecnológicos que requiere. Estamos en medio de una crisis inédita para nuestro mundo contemporáneo, con lecciones muy dolorosas, pero las cuales tenemos que asimilar y superar con urgencia. La historia del país evidencia cómo a lo largo de los siglos, los hombres y mujeres de Puerto Rico, se enfrentaron a adversidades semejantes y las superaron. Nosotros, en nuestro tiempo, habremos de emularlos. 


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