Gustavo G. Cortina Rodríguez

Punto de Vista

Por Gustavo G. Cortina Rodríguez
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La inmunidad colectiva no es la respuesta para frenar el virus

Cuando hablamos de pandemias, debemos conocer que los cambios que ocurren son impredecibles y constantes. Podemos observar cómo la información que tenemos presente en un momento determinado, en tan solo horas, días o semanas puede ser totalmente distinta. En el caso del COVID-19, esto no ha sido excepción. Los cambios son tan rápidos que sucesos como el ritmo de la propagación de la enfermedad, los síntomas de la infección y medidas de prevención tienen que ser reevaluadas por los profesionales de la salud pública constantemente. Pero a pesar de todos los cambios que hemos visto, hay algo que como salubrista me gustaría discutir y es el concepto de la inmunidad colectiva.

Para comenzar, la inmunidad colectiva es un concepto epidemiológico que describe el estado en el que una población es lo suficientemente inmune a una enfermedad, haciendo que la infección no se propague. Esta inmunidad colectiva, conocemos que se puede lograr de dos formas: muchas personas contraen la enfermedad y con el tiempo desarrollan una respuesta inmune (inmunidad natural) o la persona se vacuna contra la enfermedad para lograr la inmunidad. Esto significaría que suficientes personas tendrían anticuerpos y pueden proteger a los más vulnerables que no se pueden vacunar o no contrajeron la enfermedad por aislamiento.

En el COVID-19 hemos visto personas que han argumentado que, aunque haya peligros y riesgos, lograr la inmunidad colectiva podría ser una respuesta ante esta pandemia. Hay varias personas que designan esto como una estrategia preventiva que puede detener la cantidad abrumadora de casos que se verían. Pero la inmunidad colectiva no es la respuesta para detener la propagación del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus que causa COVID-19. Tampoco, bajo la salud pública, se definiría como medida preventiva por la cantidad de personas que tendrías que exponer para lograrlo. Una vez se desarrolle una vacuna o tratamiento para este virus, entonces esa inmunidad colectiva desarrollada es una forma de ayudar a proteger a las personas vulnerables o que tengan un sistema inmunológico comprometido.

Esta idea no ha estado corta de controversias y situaciones difíciles. Por ejemplo, el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson sugirió que el método de inmunidad colectiva sería una buena estrategia para el país. Sabemos que el Reino Unido tiene sobre 114,000 casos informados y más de 15,000 muertes. Además, él fue una de las personas contagiadas y vimos cambios de postura en relación a las medidas de prevención. 

Algo parecido ocurrió en Holanda. Este país implementó unas medidas flexibles para dejar que el virus siguiera contagiando a la población, pero protegiendo los adultos mayores y las personas con condiciones preexistentes. Tomando estas medidas, ellos pensaban que cuando el país regresara a la “normalidad” habría menos contagios. Se enfrentaron a que el COVID-19 no solo afecta a las personas mayores de 60 años o a los inmunosuprimidos; sino que es un enemigo que no discrimina y enfermó, puso en unidades de cuidados intensivos y le quitó la vida a personas de todas las edades. Además, se encararon a desarrollar una logística, que fue inefectiva, de separar la población joven de la mayor. Tampoco sabían si realmente se adquiere inmunidad después de la infección viral o por cuánto tiempo esta duraría. Sí debemos tener en consideración que el virus se puede comportar de forma distinta por variables culturales y ecológicas, muchas que aún desconocemos.

Me gustaría mencionar algunas de las razones por las cuales la inmunidad colectiva no es opción para el nuevo coronavirus:

- Aún no existe una vacuna segura y aprobada para el SARS-CoV-2. Las vacunas son la forma más segura de lograr la inmunidad colectiva.

- El uso de antivirales y otras drogas están en ensayos clínicos y no hay data certera de que sean efectivas. 

- Un porcentaje de la población que se infecta de COVID-19 desarrolla una sintomatología grave y en algunos casos llega a la muerte. Otras personas pueden ser asintomáticas o tener manifestaciones leves.

- Hay una población vulnerable que debemos proteger, como nuestros adultos mayores y personas inmunosuprimidas.

- Aún los expertos en salud no conocen si el COVID-19 puede infectar más de una vez.

- La estrategia, si vacuna o tratamiento, puede saturar el sistema sanitario de un país.

Definitivamente la inmunidad colectiva no es la respuesta para detener la propagación del SARS-CoV-2. Hasta que no tengamos una vacuna o tratamiento útil, hablar de inmunidad colectiva como una estrategia preventiva para el COVID-19 presentaría escenarios difíciles. Nadie quiere estar encerrado y no poder regresar a nuestras rutinas diarias que definitivamente nos hacen falta, pero necesitamos ser conscientes de que las medidas de salud pública dan resultado, aunque nos llamen alarmistas. En Puerto Rico (y en cualquier país), hasta que no comencemos a hacer las pruebas en masa y podamos rastrear y aislar, tengamos la transmisión del virus controlada y se garantice la reducción de riesgos que puedan ocurrir en los hospitales, se debe continuar con las medidas de distanciamiento físico y aislamiento. 

No debemos dejar que se nos olvide la humanidad. La empatía y sensibilidad ante las situaciones de dolor de otros es clave en momentos como estos. Recordemos que no estamos hablando de números; son vidas humanas las que estamos perdiendo a causa del COVID-19. Tenemos personas sufriendo, sin saber si vuelven a ver a sus familiares, luchando por respirar y viviendo en desesperanza. Cuando no pensamos en números y lo visualizamos como son, personas que sufren, padecen y sienten, tal vez entendamos la magnitud de lo que estamos viviendo. El  aislamiento también provoca que sectores de la población se vean afectados social, emocional y económicamente. Es por esto que se debe desarrollar un plan multisectorial para personas desempleadas, sin alimentos y sin hogar que necesitan asistencia, que es tan importante como la protección al COVID-19, y esto debe ser atendido con urgencia.

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