Manuel Lobato

Tribuna Invitada

Por Manuel Lobato
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¿La innovación genera empleos?

Hace unos doscientos años, entre 1811 y 1816, se produjo en Inglaterra una revuelta de artesanos. Protestaban violentamente contra las nuevas máquinas de tejer que de forma imparable introducía la Revolución Industrial. Las máquinas que destruían sus empleos. Este movimiento de los luditas fue la manifestación en las calles de un debate económico que todavía hoy tiene plena vigencia: ¿las innovaciones crean empleos o los destruyen?

En general se suelen percibir las innovaciones como algo positivo, sobre todo aquellas que nos facilitan el día a día o mejoran nuestra calidad de vida (¿quién puede imaginarse hoy la vida sin smartphones o aire acondicionado?). También está muy extendida la posición de que las innovaciones son esenciales para el crecimiento de un país.

Aun así, a nadie se le escapa que la llegada de Netflix fue un golpe mortal para los negocios de alquiler de películas o que Uber está transformando radicalmente el sector de la transportación colectiva. En palabras de Schumpeter, es una dinámica de “destrucción creativa” que en su afán por encontrar mejores formas de producir o consumir puede provocar la desaparición de sectores industriales completos.

Los estudios empíricos concluyen que hay una relación positiva entre el empleo en una empresa y las innovaciones de producto (bienes o servicios nuevos) o las actividades de investigación y desarrollo (I+D) en las que se invierte para crearlos. De igual forma, las innovaciones de procesos pueden afectar negativamente al empleo, ya que suelen ser cambios en la forma de producir para reducir costos laborales o de energía.

¿Qué pasa durante las recesiones? Investigaciones en Europa y Estados Unidos establecen que en momentos de crisis económica las empresas disminuyen sus gastos en I+D, se centran en innovación de procesos y el empleo se ve afectado. Así ocurrió en durante la recesión de 2008-2009.

Junto a la profesora Marta Álvarez me pregunté si esa reacción prevalecería también en recesiones de larga duración, o al contrario, saldría a relucir la ventaja competitiva de las empresas que invierten en I+D, porque tienen más capacidad de adaptarse al cambio estructural o de lograr más eficiencia. Desde esta óptica estudiamos las dinámicas de empleo a medio y largo plazo en las empresas con actividades de I+D, dentro del escenario único que supone la larga recesión de Puerto Rico. Analizamos los datos disponibles sobre las empresas de manufactura que invierten en I+D en Puerto Rico (farmacéuticas, fabricantes de equipo médico y electrónico, entre otras) y cómo han evolucionado sus niveles de empleo y salarios promedio entre 2006 y 2014; muchas de estas empresas son subsidiarias de corporaciones multinacionales, pero también hay empresas locales.

Después comparamos estos datos con los de empresas de los mismos sectores que no invierten en I+D. Los resultados son concluyentes: las empresas que invierten en I+D muestran, a pesar de la depresión, un sostenido crecimiento en su número de empleados en Puerto Rico, mientras se reduce en aquellas que no lo hacen. Es interesante que este resultado se observa tanto entre empresas locales como entre filiales de corporaciones multinacionales. La innovación fortalece a las empresas y está asociada a la creación de empleos, aun en plena recesión.

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