Carlos G. Salgado Schwarz

Punto de Vista

Por Carlos G. Salgado Schwarz
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La judicatura puertorriqueña en tiempos de COVID-19

Puerto Rico está experimentando los efectos del virus COVID-19, tanto o más que cualquier otra jurisdicción.  Esta es la razón por la cual los boricuas estamos cumpliendo con las disposiciones de las ordenes de toque de queda de la gobernadora de Puerto Rico, ya por cinco semanas. 

Durante estas órdenes de cuarentena en esta pandemia hemos tenido evidencia a primera mano del trabajo realizado por las ramas Ejecutiva y Legislativa de nuestra isla, ya que ambas han publicado a la saciedad sus actuaciones.  Sin embargo, no se ha difundido el trabajo de nuestros jueces y juezas de Primera Instancia. 

Desde que cerraron los tribunales de la forma en que usualmente operan, la administración de nuestra Rama Judicial mantuvo un sistema de manejo de operaciones durante la emergencia, para que en todo momento se puedan atender los reclamos de la ciudadanía de ser requerido por esta.  El hecho de que los puertorriqueños estemos en cuarentena encerrados en nuestros hogares no hace innecesaria la participación judicial. 

Algunas regiones trabajan el sistema de turnos, otras salas de investigaciones funcionan con videoconferencias, respetando las salvaguardas de salud que las autoridades han difundido.  Se está implantando un sistema que el juez pueda estar de turno desde su hogar de ser necesario para atender asuntos urgentes durante este periodo. 

Hay magistrados que presiden salas de relaciones de familia, salas de asuntos de lo criminal, y salas de asuntos de naturaleza civil de turno, para atender estos asuntos urgentes dentro de su competencia. 

El Tribunal de Apelaciones mantiene una operación remota con unos paneles especiales que atienden las materias que son presentadas ante la consideración de este Tribunal revisor.  Igualmente, el Tribunal Supremo así atiende sus asuntos. 

No estamos de brazos cruzados, esperando a que abran los centros judiciales para hacer nuestro trabajo.  Lo estamos haciendo, solamente que bajo nuestro manto del silencio. 

Estos magistrados no esperan reconocimiento especial, pero ya que presido la Asociación Puertorriqueña de la Judicatura, gremio que agrupa a los jueces en Puerto Rico, procedo a hacerlo.  Agradezco a todos los compañeros, juezas y jueces municipales, juezas y jueces superiores, juezas y jueces de Apelaciones, nuestra jueza presidenta y las juezas y jueces asociados de nuestro Tribunal Supremo, por su labor a la ciudadanía en estos momentos de crisis.  Estamos ante un escenario nunca antes vivido desde que nuestro ordenamiento constitucional vio la luz en 1952. 

Nuestra primera obligación en este tiempo es cuidarnos, para poder proteger a nuestra familia, y poder asumir nuestra responsabilidad de juzgar las causas y controversias que debamos atender de una forma oportuna y expedita. 

Gracias, compañeros, por su compromiso y su labor.


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jueves, 30 de abril de 2020

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