Juan Antonio Candelaria

Tribuna Invitada

Por Juan Antonio Candelaria
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“La letra no entra con sangre”

“Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza. Persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan” (Timoteo 1 4:16)

Cada nuevo año escolar representa diferentes retos y renovadas oportunidades para todos: estudiantes, maestros y padres.  Sí,  juntos en plena alianza, para contribuir al desarrollo integral del aprendiz.

¡Integral, mis amigos!, en el aspecto cognitivo, pero también moral, afectivo y emocional.  En este proceso, los mentores y padres, emulando a Cristo maestro de maestros,  tienen que convertirse en guías del desarrollo, enseñando el camino a los que aprenden, no empujarlos, forzarlos, atormentarlos, ni disciplinarlos en público, mucho menos maltratarlos.

La virtud del que enseña, es la paciencia. El llamado es a guiarlos  con “amorosa  rigurosidad” y ternura, cuidando celosamente la dignidad de todo ser humano. Es preciso recordar que los tiempos han cambiado. Todo adulto que persiga colaborar en la educación de nuestros niños y jóvenes, tiene que convertirse en un facilitador, en  herramienta de  enseñanza.

La realidad de nuestros niños hoy es muy distinta a la que experimentamos los adultos antes.  La tecnología lo ha cambiado todo. De la forma en que nos disciplinaron ayer, no funciona hoy.

“La letra no entra con sangre” como se pensaba, si no con amor. Deben estar atentos a los traspiés para corregirlos, pero también a los aciertos, para reconocérselos. Habla, dialoga, analiza junto a tus hijos, en armonía, las expectativas, proyectos, metas, ejecución en y fuera de la escuela.  Proporciona retroalimentación positiva y específica.  Refuerza conductas y ejecuciones meritorias, mientras le das apoyo en sus vacilaciones y caídas.

Las calificaciones son muy importantes, pero deben guardar proporción con las capacidades y el esfuerzo hecho por el aprendiz. Aptitudes, destrezas  y esfuerzo, son parte intrínseca del álgebra del éxito.  Así, adjudicándole la importancia que las buenas calificaciones merecen, lo más importante es desarrollar, como pensaba Hostos,  hombre y mujeres de bien.

A los estudiantes, una simple ecuación: éxito =  metas + voluntad + perseverancia - excusas.  Una  reflexión y un comercial.   “Si tienes la oportunidad y no la aprovechas al máximo, estás perdiendo tu tiempo sobre la faz de la tierra”, (Roberto Clemente).  

Un comercial  de una línea aérea,  “vuele ahora y pague después”. Quebró esa compañía. No se puede obtener los beneficios antes y pagar la cuota luego.  No hay cosecha, sin antes la siembra. La vida no funciona así. Resulta peliagudo, extremadamente peligroso, pretender obtener resultados sin antes obrar, actuar, ejecutar. Los grandes logros, no se dan en la comodidad, ni en ladejadez, ni en el desgano. Sí con esfuerzo y tenacidad que ponemos cuando optamos por metas altas y laudables. La dedicación, tenacidad, perseverancia del joven deben abrirle un abanico de numerosas oportunidades en la vida.  

Es  tiempo de siembra, espera la cosecha; hacerlo a la inversa es la contradicción más grande  que el ser humano pueda incurrir. Si quieren una vida colmada de logros, éxitos y bienandanzas, con  disfrute de las comodidades que la tecnología nos brinda, hay que trabajar duro ahora.

Es  responsabilidad de todo estudiante concentrarse en las clases, producir representaciones mentales de lo que conceptualiza, tomar notas destacando los conceptos e ideas importantes y mucha práctica, cuando la tarea lo requiera. Es la obligación del que aprende,  preparar a tiempo sus asignaciones, proyectos e investigaciones. En fin, trabajar duro, con dedicación, esforzarse hasta el cansancio, para luego vivir una vida larga llena de comodidades, bienandanzas y gozos.  A todos los estudiantes: “esfuércense ahora y alcen vuelo después”.  Mucho éxito. 

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lunes, 31 de julio de 2017

“La letra no entra con sangre”

El educador Juan Antonio Candelaria declara que todo adulto que persiga colaborar en la educación de nuestros niños y jóvenes tiene que convertirse en herramienta de enseñanza

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