Raymond Pérez

Tinta Boricua

Por Raymond Pérez
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La liga invernal de béisbol como taller de desarrollo

Estoy claro y hace tiempo pasé la página. El argumento —que todavía un sinnúmero de fanáticos plantean— de no patrocinar el torneo de pelota profesional local debido a que las estrellas ya no juegan, así como la alegada ausencia de los prospectos de las Grandes Ligas, a mí no me inquieta.

Ciertamente, en un momento dado lo resentí y por eso tuve en gran estima como fanático a José “Cheo” Cruz, Roberto Alomar, Tony Valentín y Wilfredo “Coco” Cordero, entre otros, que de ordinario le dijeron “sí” a la liga.

El asunto de la fatiga extrema y la negatividad a jugar por tener contratos millonarios, como razones de varios peloteros para no ver acción en el invierno en Puerto Rico, molestó a muchos fanáticos y los alejó de los parques.

Eso se suma a otras situaciones como los costos del boleto y los productos en la cantina, la pobre seguridad en los estadios, problemas de estacionamiento, malas administraciones de la liga, etc…

Y a esto se añaden asuntos particulares que desde hace décadas se vive en la sociedad puertorriqueña a nivel económico, fue todo un latigazo para el béisbol profesional, que contra viento y marea, siguió luchando buscando ese segundo y tercer aire y hasta le costó una pausa anual en el 2007.

Desde la década del 2010 en adelante, el béisbol profesional en Puerto Rico —de la mano de los grandes sacrificios económicos que han hecho y hacen los dueños de equipo— ha ido dando pasos de avances, no importa que sean contra viento y marea. Sigue aleteando.

Y en estos tiempos de pura tecnología y del béisbol sibermétrico, la liga sigue haciendo ajustes y los equipos y sus administradores se siguen atemperando a los cambios.

El fanático debe entender que jugadores como Carlos Correa, Francisco Lindor, Javier Báez y otros, que están a la puerta de firmar extensiones de contratos millonarios no vengan a jugar aquí. Los equipos de Grandes Ligas quieren proteger sus inversiones y no desean exponerlos a que se lesionen.

La liga local hace años se ve como una liga de desarrollo. Punto.

Y a eso es que yo, como fanático, apuesto. Voy a ver a los que juegan y no a lamentarme por los que no están. Disfruto de un balance competitivo entre los equipos; que los jugadores jóvenes, algunos con potencial de prospectos, otros establecidos entre nivel AA y AAA, algunos exgrandesligas y otros que juegan en las Mayores, pero sin ser estrellas, participen en la liga local y brinden un buen partido de béisbol. Y además, de que la liga sirva como taller de trabajo y exposición, como lo es hoy día, para que dirigentes y coaches boricuas sigan afinando habilidades para algún día poder trabajar en Grandes Ligas.

A eso es que yo apuesto y lo respaldo.

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