Raymond Pérez

Tinta Boricua

Por Raymond Pérez
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La mano protectora de Piculín Ortiz

Tan pronto Yum Ramos, presidente de la Federación de Baloncesto (Fbpur), le dejó saber a Piculín Ortiz que en el juego del pasado domingo, cuando la selección nacional se midiera a México, se le retiraría su famoso número 4 del combinado nacional, éste le puso una condición.

Piculín quería que la Fbpur aceptara y le diera espacio a una lista de invitados muy especiales que tenía. Ramos fue claro al contestarle que invitara a toda la gente que él entendiera.

Y uno de esos invitados fue el profesor retirado y exmaestro de educación física, el cayeyano Oreste Alicea, por cuyas manos, alma y corazón de educador, comenzó a formarse y a educarse un jovencito de seis pies de estatura, al que el baloncesto le sabía a nada, no le apasionaba, y que se deslumbraba ante una malla de voleibol.

En este corto espacio resultaría muy difícil contar y explicar la tarea que hizo Alicea en favor de la formación de Ortiz.

Pero, vale destacar que fue Alicea, que jugó en el baloncesto de Primera Categoría para la década del 70, quien descubrió a Piculín, lo sacó parcialmente del voleibol y lo puso a jugar baloncesto a nivel de escuelas intermedia y con él como figura central, pudieron coronare campeones de su nivel escolar en Puerto Rico.

Cuenta Alicea que Piculín no era un mal jugador de voleibol, a pesar de que era muy flaco. Dominaba la destrezas del juego, le apasionaba mucho, y Alicea le veía futuro en dicha disciplina. Pero el ‘profe’ razonó un tanto más allá. La lógica lo llevó a pensar, que conociendo que Ortiz provenía de una familia de gente alta por parte de su madre, el muchacho pasaría fácilmente de los 6’6” ó 6’8”, e hizo que se enamorara del baloncesto, dándole a conocer las primeras destrezas del juego.

El resto fue historia…Piculín creció y entonces, manos más diestras en el juego, le dieron otras herramientas, como cuando llegó a Cayey y a San Germán con Luis Domenech y Armandito Torres, respectivamente.

Esta semana Alicea, un exnarrador radial de Guayama en el BSN y hoy día analista radial y de TV en la pelota Doble A, no pensaba acudir al homenaje de Ortiz, por razones de tener mucho trabajo dominical en la Doble A en horas de la mañana.

Pero, Ortiz no se lo permitió… Más que insistirle fue un ruego, después de todo, Ortiz le pide hasta la bendición y lo ve como un padre que ha estado con él en las muchas buenas y en las pocas malas, pero malas al fin.

Y Alicea estuvo allí, en el medio del tabloncillo con Ortiz…y Piculín le agradeció su bondad ante miles de fanáticos, de todo corazón.

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