Reinaldo Rivera Soto

Punto de Vista

Por Reinaldo Rivera Soto
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La mascarilla de moda

En pocas horas se flexibilizará, en su primera fase, el toque de queda en Puerto Rico.

Hay gente que lo aplaude, bien sea porque sus negocios deben continuar o porque sus ayudas no les llegan y tienen que salir, a como dé lugar, para generar ingresos y rellenar sus neveras. 

Sin embargo, otros lo consideramos un gran riesgo, partiendo de la premisa que, de acuerdo con los números provistos por el Estado, estamos justo antes de llegar al pico de la curva de contagios con el virus de potencial letal.

Si bien es cierto que no podemos estar encerrados hasta que se consiga una vacuna contra el COVID-19, no es menos cierto que el manejo gubernamental de esta epidemia dificulta la esperanza u optimismo de que en 50 días todos hayamos aprendido la lección y tomaremos nuestras debidas precauciones. 

No es sorprendente escuchar a un vecino llamar por teléfono a sus amistades para que “se den la vuelta” porque “estamos en la piscina”. Tampoco nos sorprendería que entidades gubernamentales le echen la culpa al comercio por las largas filas de gente queriendo llenar su alacena. 

Y es que, ante un panorama en el que las ayudas no llegan o llegan tan tarde o no son suficientes, es entendible que comerciantes y el público en general necesite salir. La presión económica nos empuja a todos a no dejar nuestro círculo desamparado. Sea familiar, de negocio o ambos.

La pequeña “mesa” bajo nuestra economía en tiempos del COVID-19 depende de tres patas: el distanciamiento físico -porque creo que no existe tal cosa como distanciarse socialmente- las pruebas masivas a los ciudadanos y el rastreo de contactos. Como se observará, es imposible mantener de pie nuestra “mesa” con una sola pata.

Sin pruebas masivas entraremos verdaderamente en un nivel de alto riesgo. Me da muchísima pena que los pobres, los que no pueden ahorrar y ya sienten desesperación y ansiedad, serán los más vulnerables. 

De la misma manera estará ese pequeño comerciante que invirtió todos sus recursos y esfuerzo exponiéndose al contagio para salvar su único sustento. Pero es lamentable que, para otros, los que imagino hacen sus tres comidas calientes al día, lo importante durante esta emergencia de salud es tener la “mascarilla de moda”. 

A pesar de todo, saldremos adelante. Espero que pronto.

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