Maricelis Rivera Santos

Punto de vista

Por Maricelis Rivera Santos
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La mezquindad de los rumores

En situaciones extremas de crisis los rumores pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. Desde que llegó el primer caso de la pandemia del coronavirus COVID-19 a Puerto Rico, la población ha sido víctima de al menos dos casos serios de propagación de rumores virales.

En ambos casos se ha tratado de situaciones totalmente falsas, pero muchas personas le han dado credibilidad y, lamentablemente, han ido propagando los rumores como si se tratara de una verdad absoluta.

El primer rumor viral que recuerdo fue la semana pasada, en el que se alegaba que “esta noche a partir de las 11:00 PM nadie podrá estar en la calle. Cerrar puertas y ventanas. Cinco helicópteros de la Fuerza Aérea pulverizarán desinfectante como parte del protocolo para erradicar el Coronavirus. Difundir”.

El segundo ocurrió hace unas horas por redes de mensajería. Se provocó un caos porque la población se lanzó a los comercios a abastecerse de comida como si se fuera a acabar el mundo, aglomerándose y haciendo filas enormes en las que ni siquiera se guardaba la distancia prudente para evitar la propagación del COVID-19. 

Fue tal la histeria, que la gobernadora Wanda Vázquez tuvo que desmentir el rumor pidiendo la calma. “No hay en este momento decisión alguna para ampliar el toque de queda. Tampoco se cerrarán los comercios autorizados. No hagan caso a informaciones falsas en redes sociales o mensajes de WhatsApp, solo estén atentos a las comunicaciones oficiales”, declaró en Twitter.

Este tipo de rumores alarmistas también surgieron durante las crisis de los sismos y el huracán María.

La mayor parte de la población tiene acceso a internet a través del teléfono móvil. Sin embargo, muchos son iliteratos en cuanto a los medios sociales. Las personas no reciben adiestramiento, van aprendiendo intuitivamente. No se les explica que mucha de la información que se ventila es falsa. En situaciones de riesgo o crisis el ser humano es más vulnerable, de ahí que den por hecho mensajes que en otras circunstancias, quizás cuestionarían.

Hay que educar a la población porque un rumor puede ocasionar grandes perjuicios, incluida la posibilidad de muerte entre pacientes de enfermedades del corazón, o abonar a agravar condiciones de salud mental.  En esta coyuntura del coronavirus, el rumor de hoy llevó a personas a arriesgarse a incumplir con las recomendaciones de salubristas para no infectarse.

Se debe insistir en que, para informarse adecuadamente, se debe recurrir a fuentes confiables de información. Bajo la pandemia algunas de esas fuentes oficiales que pueden consultar son la Organización Mundial de la Salud, los Institutos Nacionales de la Salud, los Centros de Control de Enfermedades, el Departamento de Estado de Estados Unidos (especialmente para viajeros), el Departamento de Salud de Puerto Rico, el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico y La Fortaleza de Puerto Rico (para asuntos gubernamentales).

La población puede consultar los sitios web de esas instituciones o sus cuentas de redes sociales. Otras fuentes confiables e importantes para el público son los medios noticiosos, así como blogs o redes sociales de autoridades médicas especializadas en el tema de la pandemia.

Otro aspecto importante es que las autoridades no deben dejar que los rumores llenen los vacíos de información de la ciudadanía. La transparencia en el manejo de la crisis debe primar para poder contar con una sociedad bien informada que pueda tomar decisiones acertadas y reducir la propagación de la pandemia.


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