José A. Fusté

Punto de vista

Por José A. Fusté
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La misión de garantizar honestidad judicial

Recientemente, figuras importantes del mundo del derecho puertorriqueño se han expresado sobre el tema de la honestidad judicial.

Por mi parte, respetuosamente señalo una práctica a la cual se le debe poner fin, pues se presta a malas interpretaciones y gran desconfianza en el proceso deliberativo judicial. 

Se trata del pedido de proyectos de sentencia ex-parte en nuestros tribunales de Primera Instancia. Esta práctica ha sido al menos desalentada por el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Véase Román Cruz vs. Díaz Rifas,113 DPR 500 (1982). Los tribunales federales, a su vez, han desalentado firmemente esta práctica; es más, la han prohibido. Véase In Re Las Colinas, Inc. 426 F2d.1005 (1970).

En el caso de Las Colinas no hubo la comunicación ex-parte. Se le pidió a ambas partes litigantes un proyecto de sentencia y se ordenó que se intercambiaran y se radicaran. El juez, un queridísimo mentor, firmó uno de los dos proyectos sin cambiarle una palabra. Fue revocado, no por secretividad del asunto ex-parte, pues no hubo tal secretividad, sino porque debió haber utilizado ambos proyectos para preparar su propia sentencia. Se decidió que la mera apariencia de delegar en el trabajo de uno de los abogados litigantes firmando como le radicaron el proyecto de sentencia aun habiendo sido los proyectos intercambiados previamente, equivalía a delegar la función judicial al que presentó el proyecto favorecido. Era pues una situación de principio.

Conozco lo que son los peligros de la comunicación ex-parte aun sin mala intención. Sugiero respetuosamente que una vez terminado el caso por tribunal de derecho, el juzgador, si lo cree necesario, solicite en corte abierta o por escrito a ambas partes que preparen y sometan proyectos de sentencia y que los mismos se radiquen en autos, como se haría con un memorando o alegato. 

Recibido este material, se le facilita al juzgador la tediosa labor del despacho diario en asuntos por tribunal de derecho y sin la ayuda, o la escasa ayuda, de oficiales jurídicos, si es que están disponibles. El juzgador solo debe utilizar esos escritos para plasmar su propia sentencia. 

Ya es tiempo de que se le ponga fin a esa antigua y arraigada practica de solicitar proyectos de sentencia ex-parte. De esa forma se abona a la percibida honestidad judicial. Recuerden que cuando es proyecto ex-parte, muchas veces se le ve la costura y eso, sin lugar a dudas, deja al menos el mal sabor de la comunicación ex-parte en los abogados y más aun en las partes. 

Recordemos que la labor judicial en primera Instancia es ardua y consume mucho tiempo. Aun así, es muy importante evitar la comunicación ex-parte para preservar la legitimidad de los procedimientos

Los abogados tenemos la obligación de ayudar al Tribunal de Instancia según sea el caso y es nuestro deber sugerirle al juzgador la sana práctica que aquí se sugiere. Tanto jueces como abogados estamos conscientes de los peligros de todo lo que sea ex-parte y es nuestra conjunta misión salvaguardar ante la sociedad el buen nombre de nuestro sistema judicial.

Que no se dé otra vez el caso que yo viví en mis días de abogado joven. Un juez firmó los dos proyectos que se le sometieron. Imagínense el problema suscitado. No fue fácil ir ambos a ver el juez y este retirar las sentencias a favor y en contra que había dictado. 


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