Carl Soderberg

Tribuna Invitada

Por Carl Soderberg
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La mujer y la protección ambiental

En los países en desarrollo, las mujeres reciben un impacto desproporcionado de la contaminación. En las áreas rurales y periurbanas, desprovistas del servicio de agua (aunque no sea potable), a las mujeres se le impone la responsabilidad de caminar diariamente más de una milla, en ambas direcciones, para recoger agua en un río o quebrada con el propósito de cubrir las necesidades básicas de su familia.

La gran mayoría de las casas desprovistas del servicio de agua, carecen de una alternativa apropiada de disposición de excreta. Por lo tanto, las mujeres se exponen a los patógenos en el agua que recogen en el río o quebrada, debido a las descargas de comunidades ubicadas aguas arriba del punto donde recogen el agua.

Esta agotadora responsabilidad, que toma bastante tiempo, precluye que las mujeres asistan a la escuela porque desde jovencitas tienen que ayudar a sus madres en este via crucis. La falta de instalaciones sanitarias en las escuelas también promueve la deserción de las pocas niñas que pueden asistir, especialmente cuando llegan a la pubertad.

En Puerto Rico hubo una época que en la ruralía se buscaba agua en jarros y latas de galletas en lugares lejanos de la casa. Me aseguran personas que vivieron esa época que esa tarea se le asignaba a los varones. Me imagino que algunas mujeres tuvieron que realizar esta tarea si solo tuvieron hijas o si enviudaron. De lo que sí puedo dar fe es de las mujeres que lavaban la ropa en los ríos y quebradas. Yo las pude ver a lo largo del Río La Plata entre Naranjito y la ruralía de Bayamón hasta finales de la década del 1950. En este proceso, las mujeres se exponían a todo tipo de patógenos, incluyendo a la temida bilharzia.

En los países en desarrollo también las mujeres y los niños menores a cinco años se afectan desproporcionalmente por la mala calidad de aire de interiores. En estas áreas rurales y periurbanas todavía se utiliza leña o carbón para calefacción o para cocinar. El humo de esta combustión genera unas partículas muy dañinas para los pulmones. En Puerto Rico este fue el caso hasta que llegó el servicio de energía eléctrica o el servicio de gas.

Cuando surgió la ingeniería sanitaria para atender estos apremiantes problemas, al igual que en otras ramas de la ingeniería, esta disciplina estuvo dominada por varones. Igual pasó cuando surgió la ingeniería ambiental. La ironía es que las más impactadas no tenían la oportunidad de contribuir a la solución.

Sin embargo, gracias a unas pioneras que se atrevieron a retar al “establishment,” las mujeres se insertaron poco a poco en un ámbito reservado en la sociedad para varones. Más tarde con mucha dificultad, rompieron estas barreras en la práctica de estas profesiones hasta alcanzar como corresponde posiciones de liderato.

El Capítulo de Puerto Rico de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ciencias del Ambiente (AIDIS-Puerto Rico) reconocerá el rol protagónico de la mujer en la protección de la salud y el medioambiente en su Congreso que se celebrará del 31 de mayo al 3 de junio.

Les invito a unirse a AIDIS-Puerto Rico para rendirle un merecido tributo a todas las mujeres, tanto en el sector público, industrial, académico, comunitario y de servicios, por su liderato, dedicación y compromiso con nuestra salud y nuestro ambiente. Reciban todas mi agradecimiento y mi respeto.

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