Noel Algarín Martínez
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La NBA renueva una fórmula gastada

No recuerdo la última vez que vi más de cinco minutos seguidos de un Juego de Estrellas de la NBA. Por regla general, los Juegos de Estrellas, no importa el deporte, me emocionan tanto como cuando de niño recibías un “Chinese checkers” de regalo; el primero despierta tu curiosidad, pero cuando todos los años te regalan uno, es difícil ocultar la apatía.

Los Juegos de Estrellas de la NBA de 2016 y 2017, por ejemplo, solo pueden ser calificados de afrenta. En este tipo de partido nunca se ha jugado mucha defensa, pero en los pasados años los jugadores ni disimularon, lo que explica que el equipo del Oeste ganara ambos juegos anotando 196 y 192 puntos, respectivamente. Es más, si usted conoce a algún ser humano que vio uno o ambos partidos completos, llévelo corriendo al psiquiatra. Un trastorno mental debe ser la única razón para exponerse a semejante bodrio.

Este año, sin embargo, la NBA cambio su formato para el partido de luminarias en un intento por capturar nuevamente la atención de los aficionados y lograr que alguien sintonice el partido por televisión más allá de familiares y amigos (exagero, por supuesto).

El formato de un equipo de la Conferencia del Este contra uno de la Conferencia Oeste fue remplazado por uno en que los dos jugadores con más votos de los fanáticos fueron designados capitanes. En este caso LeBron James y Stephen Curry lideraron las votaciones y se repartieron a los restantes 22 jugadores elegidos, tal como se hace a diario en los juegos de ‘guerrilla’ en cualquier cancha de Puerto Rico.

Este nuevo formato no ha estado exento de controversia. No se logró consenso para televisar el pasado jueves el sorteo en que James y Steph elegirían a los miembros del Team LeBron y Team Curry, respectivamente, debido a que algunos jugadores no querían que se supiera si fueron elegidos últimos. Así, para no herir los sentimientos y egos de nadie, este año no se transmitió el proceso de selección. Ya veremos en 2019.

El cuadro abridor del Team LeBron quedó formado —además de James— por DeMarcus Cousins, Anthony Davis, Kevin Durant y, para añadir drama, Kyrie Irving, quien se cansó de ser príncipe en Cleveland y se fue a ser rey en Boston. Los titulares del Team Curry, en tanto, son —además del base de los Warriors— Giannis Antetokounmpo, DeMar DeRozan, Joel Embiid y James Harden.

A priori luce que LeBron llevó la mejor parte y blindó mejor a su equipo, que tendrá entre las reservas al MVP de 2017, Russell Westbrook. El conjunto de Curry no cuenta con tanta fortaleza, pero tiene artillería pesada a larga distancia y jugadores versátiles.

Ahora solo resta ver si el 18 de febrero en el Staples Center de Los Ángeles, sede del Juego de Estrellas, el cambio en formato tiene un impacto real en el partido. Porque si volvemos a ver pizarras con sobre 190 puntos por equipo y cero defensa, todo habrá sido en vano y el primero en ir al psiquiatra seré yo.

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