Epifanio Jiménez

Tribuna Invitada

Por Epifanio Jiménez
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La necedad que nos lleva al desastre

¿Estamos preparados para otro huracán?

La contestación es no. Una tormenta platanera, como por ejemplo la de Santa Clara (1956), hoy produciría en Puerto Rico casi los mismos estragos que ocasionó María.

La improvisación es el peor enemigo del manejo de emergencias , y estos dos años ha habido algunos proyectos que rezuman improvisación. Me explico.

Primero, la creación de la Oficina Central de Recuperación por el ejecutivo.  

En realidad, esa responsabilidad es de las agencias del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) a tenor con la directriz presidencial al ejecutivo y sus agencias, y a tenor con sus planes de emergencia que se implanten antes, durante y después del huracán. Esto agiliza las etapas de recuperación y mitigación, como se logró en Georges (1998), donde no hubo ni una muerte.  

Luego, el embeleco de organizar “cumbres” con el sector privado.

Históricamente los alcaldes, en vez de celebrar cumbres, confeccionaban los planes municipales estableciendo acuerdos con el sector privado, de acuerdo con los resultados de experiencias anteriores en y fuera de Puerto Rico. 

Por ejemplo, durante María, la Agencia Estatal de Manejo de Emergencias colapsó al quedar sin reservas de diésel por no haber coordinado con la Oficina de Transporte Estatal el asunto del combustible, ya que esta Oficina se habría preparado con la ayuda del sector privado. En vez de celebrar “cumbres”, lo normal es preparar y planificar planes de contigencia, y hacerlo a nivel “doméstico”, a través de las distintas zonas y con la ayuda de los alcaldes.

Igualmente, se hace imprescindible un plan doméstico familiar, actividades de resiliencia utilizando la experiencia del huracán María y teniendo en cuenta la situación económica del país, no gastar en “cumbres” o planes de terremotos que van más allá de los esfuerzos de prevención normal, con gran consumo de fondos y recursos humanos.

Triste resulta que, en una edición reciente de Primera Hora,  20 meses después del paso de María, se informe que aún no estamos preparados para hacer reclamos por negligencia.  Sé que el huracán Georges no es comparable con María, pero no hubo muertos y a los seis meses se normalizó prácticamente lo primordial.

Las advertencias de los alcaldes lo dicen todo:

1. No se ha hecho la obra para enfrentar otro huracán.

2.Ya estamos a las puertas de otra temporada de huracanes y verdaderamente estamos más débiles que hace dos años.

Durante Katrina, en New Orleans, y María, en Puerto Rico, el presidente de EE.UU., designó el “Dual Status Commander” al frente de las operaciones, lo que significó que ambos esfuerzos fracasaran y contribuyeran al colapso.

Activar el Plan Catastrófico después de Marilyn, Hortense y Georges, medidas fundamentales,  no se llegó a hacer y eso agravó el desastre  de María.

Es por tal razón que reiteramos que no existen desastres naturales, sino eventos naturales que el hombre (la administración y sus ejecutivos), por necios e irresponsables, convierten en desastres.


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