David R. Levis

Punto de vista

Por David R. Levis
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La nueva banca hipotecaria

Los tiempos cambian. Ya no volveremos a ver aquellos días en que toda la familia acudía emocionada al cierre del préstamo hipotecario de su primer hogar. Esas sonrisas a flor de piel, a los niños decidiendo qué habitación sería la de ellos, todos deseosos de mudarse y comenzar una nueva etapa en sus vidas. ¡Qué días esos! 

Hoy nos enfrentamos a una nueva realidad, hoy comenzamos un nuevo camino. Lo que era ya no es y lo que será dependerá de nosotros; de nuestras decisiones, de las que tomemos juntos y pensando en el bien colectivo. Ahora, una vez más, nos toca aunar voluntades para encaminarnos a un mejor futuro, a un porvenir esperanzador para todos en esta hermosa isla. 

Los cambios en ocasiones se presentan sin ser llamados, haciéndose valer en los momentos críticos, en esos que marcarán la ruta a seguir. El COVID-19 no solo se apoderó del escenario mundial, sino que nos dirigió a una nueva actuación. 

Nuestra respuesta tiene que ser una de resiliencia, de fortaleza. Ante el reto, necesitamos las grandes motivaciones para rebasarlo. Así es como ganamos la batalla que sin escoger nos ha tocado enfrentar. No podemos permitir que el miedo, la insensatez o la improvisación dirijan nuestras decisiones. Tenemos que cambiar, pero tenemos que hacerlo pensando en el bien de todos. Y ese bien común comienza por promover una buena salud, un bienestar compartido. 

Es momento de compromisos firmes, de decir y hacer sin excusas. Nosotros en la banca hipotecaria así lo pensamos; y en esa dirección nos movemos. La banca hipotecaria entra en una nueva era. 

Plataformas electrónicas fortalecidas, empleados trabajando a distancia, documentación y procesos digitales, cierres que minimizan el contacto personal a través de notaría virtual, “servicarro” y “delivery”, estrictos protocolos de salubridad en los espacios de trabajo, menor número de empleados en las instalaciones, espacios protegidos y demás acciones para proteger a nuestros clientes, empleados y suplidores serán la orden del día. 

Nuevas maneras de llevar a cabo una transacción hipotecaria que en nada limitarán el trato personalizado o la emoción de un cierre; que no habrán de alterar la rigurosidad de los procesos y que por el contrario aportarán a la experiencia, manteniendo al cliente como el centro de nuestro propósito. 

Muchos de estos cambios se han establecido ya de manera efectiva a consecuencia del aislamiento social decretado por el gobierno y la necesidad de servicio que requieren los consumidores ante un escenario de bajos intereses hipotecarios que no habíamos visto en décadas. 

Veamos el futuro con la misma ilusión que sentíamos cuando niños; hagamos nuestros los cambios que esta pandemia y la vida misma nos presentan. Ahora no se trata de rebelarnos o de renegar nuestra responsabilidad ante la historia y nuestra gente; se trata de unidos trabajar por Puerto Rico.

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