Arturo Aviles González

Tribuna Invitada

Por Arturo Aviles González
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La nueva UPR en marcha

Con el nombramiento del presidente interino de la Universidad de Puerto Rico y sus correspondientes rectores, nuestra Universidad se encamina hacia su recuperación.

Los cambios realizados contrastan marcadamente con el proceso atropellador que prevaleció en 2013, que propició la remoción completa de la entonces Junta de Síndicos, el presidente y los rectores, con la frescura de un plumazo deliberadamente orquestado para responder a intereses totalmente ajenos a la institución.

La manera cautelosa, prudente y responsable que ha permeado en la selección de los nuevos integrantes de la Junta de Gobierno ha logrado que las personas seleccionadas respondan a los mejores intereses de la comunidad universitaria con un alto sentido de compromiso.

Un Plan fiscal aprobado y el empeño de poner en pie a la Universidad de cara a la situación fiscal que vive el país, protegiendo los sectores más vulnerables, demuestra que se ha estado trabajando con mucho cuidado, esmero y minuciosidad.

Concertados estos asuntos, debe retomarse el proceso de selección de la persona que ocupará la presidencia del primer centro docente, donde varios educadores ofrecimos nuestro talento y experiencia en medio de la vorágine por la que atravesaba la UPR.

Pasada la borrasca, es menester reconocer el compromiso de los que acudimos al llamado de nuestra Universidad en tiempos de tempestad, y no rehuimos el reto, el deber y a la vocación de servicio a nuestro pueblo.

El nuevo presidente debe ofrecer un conjunto de  herramientas, destrezas y actitudes que no se dependan sólo de la teoría, sino del marco de acción de sus actuaciones, bagaje y visión.  Su inventario de estrategias deberá ser flexible para encarar los retos difíciles que de seguro habrá de enfrentar.  Su marco de trabajo deberá ir acorde con su cuerpo director, que es la Junta de Gobierno.

Esta sincronía, este binomio de acción y esta relación de trabajo basado en el mutuo respeto y la interdependencia, es lo que asegura una verdadera autonomía universitaria.

Hay que reconocer  que el problema fiscal es apremiante, pero no debe desviar la atención de otras áreas medulares como lo son la academia, la investigación, la internacionalización, el recurso humano y la sana convivencia universitaria dentro de un marco de orden, consenso y diálogo.

A pesar de lo antes expuesto, la decisión que tome la Junta en torno a este proceso ya iniciado deberá ser acatada y acogida con singular respeto a la disciplina que debemos entronizar mediante el ejemplo, como parte de la convivencia para propiciar la pluralidad y la inclusividad.

Para forjar el clima de paz que abona al estudio y la estabilidad institucional, cada aspirante a la presidencia deberá probar que cuenta con el temple, la firmeza y la voluntad conciliadora para poner en marcha la nueva UPR, una universidad para todos.

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jueves, 24 de agosto de 2017

La UPR en recuperación

Contrario a la percepción de un sector universitario, el profesor Arturo Avilés, plantea que tras la designación de Darrell Hillman, la UPR entra en fase firme de recuperación

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