Susan D. Laureano del Río

Punto de Vista

Por Susan D. Laureano del Río
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La otra cara de la crisis: violencia de género

Como trabajadora social clínica atiendo situaciones de violencia de género con regularidad.  A diario reflexiono sobre el día a día que viven las mujeres que son violentadas, vulneradas por el sólo hecho de ser mujer. Escucho las voces trémulas y malheridas de muchas mujeres con nombre propio e historias desgarradoras. Las sigo escuchando horas y días después de concluidas las sesiones.  Con angustia y pavor leo sobre los cambios recientemente propuestos al Código Civil y el potencial de agravar la vulnerabilidad de las mujeres, al violentar su derecho a la sexualidad, a la reproducción, a decidir sobre su cuerpo. La violencia también es sistémica, lo recuerdo.

Estamos en cuarentena desde el 16 de marzo de 2020, a consecuencia de la pandemia por el COVID-19.  Sabemos que el llamado al aislamiento social es necesario para reducir la propagación del virus, pero agrava aún más la condición de las mujeres que conviven con la violencia.  El aislamiento social, el estrés económico y la incertidumbre de la pandemia pueden ser detonantes para las mujeres vulnerables a la violencia de género. En consecuencia, el confinamiento en el hogar pone en riesgo a las mujeres que experimentan violencia intrafamiliar, violencia emocional, física, abuso sexual y económico. 

El hogar no representa un espacio seguro para las mujeres que sufren violencia, “A house is not a home”.  En días recientes leía los datos del Negociado de la Policía de Puerto Rico que informan que desde el comienzo de la cuarentena hasta el 6 de mayo se habían confirmado 919 casos de violencia doméstica. Vivimos una constante crisis.  

Según las estadísticas del Negociado de la Policía de Puerto Rico, División de Violencia Doméstica (2019) en los últimos cinco años (2015-2019) hubo un total de 39,798 incidentes de violencia doméstica.  Para el año 2019 se reportaron un total de 6,725 incidentes de violencia doméstica.  Esa fuente informó que en el año 2018 hubo un total de 6,905 incidentes de violencia doméstica, y reflejó un total de 26 muertes por violencia doméstica, 23 de ellas eran mujeres.  

Sin embargo, el estudio La persistencia de la indolencia: feminicidios en Puerto Rico 2014-2018, reflejó que para el año 2018 hubo un total de 63 feminicidios, contrastando los 51 casos reportados por la Policía. Esto significa un error porcentual, que visibiliza la falta de precisión y la escaza validez de los datos que ofrece el gobierno.  Esta falta de transparencia en los datos representa un acto de violencia contra la mujer y una violación al derecho de la información. ¡Sí, al acceso a la información, es un derecho! Según este estudio, en Puerto Rico ocurre 1 feminicidio cada 7 días.  Esto equivale a una tasa de feminicidio promedio de 3.00 feminicidios por cada 100,000 mujeres, ubicando a Puerto Rico entre los países con tasas altas de feminicidios. ¿Y el estado de emergencia, para cuándo?

La violencia contra la mujer es un problema social que trágicamente ha sido normalizado. La falta de equidad de género, el machismo y el pensamiento patriarcal florece en las estructuras sociales y gubernamentales e influencia de manera directa a cada puertorriqueño.  Apremia reconocer la violencia contra la mujer como un fenómeno social e identificar los determinantes sociales y factores de riesgos que en ella inciden. 

Un futuro con equidad de género requiere un plan asertivo de política pública, respuesta gubernamental y comunitaria efectiva. Urgen vías concretas y puntuales para atender la violencia contra la mujer y, sin ellas, tanto la violencia física, psicológica, sexual, económica, y los feminicidios seguirán siendo la orden del día en Puerto Rico. 


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