Kenneth Rivera Robles

Punto de vista

Por Kenneth Rivera Robles
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La persona responsable: Conozca las obligaciones del Agente Retenedor

Kenneth RiveraRobles, Lcdo. y CPA

Nuestro Código de Rentas Internas tiene una figura conocida como “agente retenedor”. Esta figura es una de las más complejas y controversiales de cualquier sistema contributivo. Aunque para muchos de nosotros la figura del agente retenedor siempre ha estado ahí, su uso oficial comenzó en 1943 como parte de la idea de recaudar más ingresos para sufragar la Segunda Guerra Mundial. Fue entonces, cuando un economista llamado Milton Friedman, se le ocurre señalar que se facilita la labor del fisco si la retención la hacen otras personas y, además, que si se va cobrando la contribución en plazos a través del año se puede cobrar más que si se hacía un sólo pago anual.

Se dice que Friedman –quien era partidario de poca intervención gubernamental y recaudos moderados en impuestos– luego en su vida se arrepintió de dicha propuesta. También se debe señalar que fue un aumento impositivo en tiempos de guerra que usualmente hace más difícil objetar tales incrementos pues se apela al sentimiento patriótico de los ciudadanos.

¿Qué es un agente retenedor? Pues es una figura que surge cuando una persona tiene control de una cantidad de dinero que debe ser depositada al gobierno (usualmente al Departamento de Hacienda). La primera modalidad ocurre cuando una persona le hace un pago a otra, pero el gobierno le requiere al pagador que retenga una porción del pago. Ejemplos de esto son las contribuciones patronales en salarios, 10% (antes era 7%) en los pagos de servicios, 10% en pagos por reclamaciones judiciales y extrajudiciales, 15% en pagos de dividendos, 10% en pagos de intereses y 29% en pagos hechos a personas extranjeras. Estas son las tasas más comunes, pero puede haber ciertas excepciones.

A manera de ejemplo, Pedro le paga un salario de $5,000 mensuales a Wanda, y de acuerdo a las tablas de retención asumamos se tienen que retener $1,000. Pues Pedro le paga $4,000 a Wanda pero tiene la obligación de remitir $1,000 al Departamento de Hacienda. Una segunda modalidad de la figura del agente retenedor ocurre cuando una persona que cobra por un bien o servicio tiene además que cobrar por el impuesto. El mejor ejemplo de esto es el impuesto de ventas y uso (IVU). Miguel le vende una camisa a David por $100 y cobra un IVU de 11.5% que en este caso serían $11.50. Pues aquí Miguel tendría la obligación cobrar de David dicho impuesto.

Y uno se pregunta, ¿pero cuál es el alcance de esta obligación? Pues la más importante es que el agente retenedor funge como un funcionario “público” donde tiene varias obligaciones. Yo las denomino como las tres R: retener el impuesto, remitirlo a Hacienda y reportarlo como ingreso en alguna planilla. Usando el ejemplo de Pedro y Wanda, Pedro tiene que retener los $1,000 del pago hecho, debe enviar dicha cantidad retenida a Hacienda y por último preparar una informativa que se radica en Hacienda informando el pago hecho a Wanda.

Si una persona incumple con las tres R, le puede representar multas y recargos. Pero el alcance de la obligación va mucho más allá. Esto es lo que se conoce en inglés como un “trust tax”; y aquí probablemente está la parte más controversial de esta obligación.

Cuando el gobierno confía en una persona, designándola como agente retenedor, como regla general ella garantiza tal pago a nivel de la empresa y de manera individual. Esto quiere decir que si Mariana tiene una empresa (MAR Corp.) que le hace un pago de $1,000,000 a Darío –y digamos le tiene que retener el 10% o $100,000– pero MAR Corp. no le retiene a Darío, y éste no paga su obligación contributiva, pues Hacienda puede hacer la gestión de cobro a Mar Corp. de los $100,000. Peor aún, surge la figura de la persona responsable que aplica al individuo con poder decisional que optó por no cumplir con su función como agente retenedor. Si no se cumple con dicha obligación y se determina que la pobre Mariana es la “persona responsable”, le pueden poner una multa en su carácter individual por la misma cantidad de $100,000.

Así que la próxima vez que una persona le sugiera que usted no le haga alguna retención de contribuciones, razónelo con mucho cuidado pues usted no querrá terminar siendo la “persona responsable” del pago de la penalidad.

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