José Vargas Vidot

Punto de vista

Por José Vargas Vidot
💬 0

La política que mata a Puerto Rico

Celulares preparados, cámara, acción. De inmediato se transmite a miles de personas la reyerta entre mozalbetes que pretenden estatura con el caliber de sus armas y con la incoherencia de sus letanías de insultos. Mientras, un legislador presenta su reacción de obvia improvisación en la cual pretende que los celulares vean lo que los ojos se niegan a mirar, cada ciudadano un policía, expresa con gallardía como el que ve tierra después de navegar a la deriva. Y es que frente a la crónica ausencia de prioridades y de obviar la ineficacia de los servicios esenciales, cualquier disparate llega a sonar lógico.

En este escenario de tiros y sangre, las muertes ahogan el espíritu y los escasos arrestos sepultan la esperanza de paz, las acciones del desinflado aparato de inteligencia policial, entiéndase, el comisionado y su carnal el Secretario reflejan poquísima creatividad y un diametral divorcio con la ciencia de la conducta social.

En mi calle diríamos que la seguridad del país se atiende “con las patas”. Los ojos políticos se niegan a ver que cada sirena es remora de un fracaso y cada crimen es un grito desesperado de un inmenso sector que ha sido abandonado a su suerte. Las fuerzas vivas del país han asumido acciones paliativas y aun con el potencial de cambio que tienen, entidades como muchas Iglesias, asociaciones ciudadanas, Organizaciones comunitarias y aun los grandilocuentes proyectos políticos, han preferido recetar placebos y entretenerse a jugar con la sexualidad unos o con las ideologías de las palabras infladas otros. Las comunidades se levantan con valentía, pero son ahogadas con regulaciones, limitaciones y espectáculos politiqueros de ínfimo impacto. El morbo es el escenario y la violencia es la protagonista si matan dos no es tan importante que una masacre, si las muertes son en el barrio no tendrán la connotación de las del Centro Comercial.

La vista esta despegada de un progreso que no llega y pegada a las prisiones de la violencia. La Educación especial al garete, los confinados apaleados, los cuarteles hechos un desastre, la moral en la policía fracturada como resultado de la indiferencia de su liderato, la familia trabajadora con una desproporcional carga contributiva asediada por hoyos en las carreteras, truqueados peajes, ejecución de hipotecas, burocracia, los pensionados condenados a la indigencia, un estado de emergencia no declarado ante la violencia contra las mujeres, canchas apagadas y las deudas prendidas. Hemos invertido tanto en nada que hemos olvidado mirar y ya no vemos la trascendencia del pupitre vacío, del libro no leído, del abrazo ahorrado.

Se nos olvidó mirar la vida y entender que las balas que más matan son calibre pobreza disparadas desde un arma llamada injusticia e indiferencia. La ausencia de una política centrada en el ser humano y no en la improvisación y el poder, mata.

Olvidamos que cada acto impune de corrupción es un doloroso permiso para que mucha gente se sienta abandonada, desesperada, con miedo y sin ley. Se nos olvida que los valores y principios no debieron ser nunca un negocio, sino conducta y ejemplo.



Otras columnas de José Vargas Vidot

sábado, 31 de agosto de 2019

Inacción que cuesta vidas

La medida radicada hace ya dos años para prevenir las muertes por sobredosis de opioides fue aprobada pero luego engavetada por oscuras razones, dice José Vargas Vidot

💬Ver 0 comentarios