José Aponte Hernández

Punto de vista

Por José Aponte Hernández
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La prioridad debe ser la seguridad cibernética del gobierno

Avances en plataformas de comunicación digital, así como otros sistemas periferales hacen imperativo asegurar los datos que tiene el gobierno en sus sistemas. En los pasados días se reveló un posible caso de fraude electrónico mediante un ‘hack’ del sistema electrónico de la Compañía de Fomento Industrial (Pridco, por sus siglas en inglés), así como de la Administración de los Sistema de Retiro lo que ha puesto al descubierto la necesidad de revisar toda la seguridad cibernética.

Los sistemas cibernéticos del gobierno guardan todo tipo de datos, tanto de individuos como empresas. Dentro de esos bancos de información existen nombres, números de Seguro Social, cuentas bancarias, direcciones, certificados de nacimiento y defunción, licencias de conducir y de armas, deudas públicas y privadas, entre muchos otros datos. 

Es hora de asegurarnos que las inversiones que se hacen en proteger la infraestructura cibernética del gobierno sean positivas. Para ello, se tiene que identificar las áreas vulnerables y solicitar los recursos necesarios. La Junta de Supervisión Fiscal también tiene que involucrase en este esfuerzo, pues este tipo de crimen toca a todos y descarrila cualquier esfuerzo que se esté realzando para restructurar a Puerto Rico.

Desde hace varios años he luchado por reforzar la seguridad cibernética, no sólo en las agencias y dependencias del gobierno, tanto a nivel estatal como municipal, sino también en nuestras escuelas y hogares. Es por eso que he presentado legislación dirigida a educar, prevenir e investigar cualquier tipo de ataque cibernético.

La lucha contra el fraude electrónico no debe ser únicamente responsabilidad del gobierno federal, nosotros podemos y debemos ayudar. 

Desde 2011 he insistido en la creación de un Laboratorio Tecnológico Especializado en Crímenes Cibernéticos para Puerto Rico. Dicha entidad estaría a cargo de recopilar, extraer, preservar y analizar toda la evidencia relacionada a crímenes cibernéticos, incluyendo el fraude, la piratería, robo y falsificación, ataques a sistemas, la interceptación ilegal de redes, interferencia de datos y violación de información confidencial, entre otros asuntos. 

En orden de agilizar el proceso investigativo, el laboratorio debería estar adscrito al Departamento de Justicia y contaría con el personal capacitado y recursos tecnológicos especializados, por ejemplo, computadoras con capacidad a análisis forense, discos externos, memoria USB, celulares y otros; sistemas para el desciframiento de contraseñazas, reconstrucción de actividades de historial de la “web” y el acceso a archivos temporales y ocultos que ayuden a alcanzar estos objetivos.

Por otra parte, mucho se ha hablado sobre el uso de Facebook, Twitter, y ahora, Instagram, entre otras redes sociales, especialmente sobre la seguridad de los datos que colocamos y almacenamos en estos noveles y atractivos portales cibernéticos. Entendemos que todavía existe mucho desconocimiento sobre lo vulnerable que pueden ser estas redes y la importancia de proteger la información personal que ahí subimos. Por tal razón sugerimos la realización de talleres especializados de este tema para nuestros estudiantes.

Igual, entendemos meritorio que se desarrolle una campaña mediática para instruir a nuestros niños y jóvenes sobre la vulnerabilidad en las plataformas de video juego, pues muchas consolas ahora se conectan directamente al Internet, dando una puerta a los criminales para acceder sus datos.

La inversión que hagamos hoy en salvaguardar estos datos es vital para fomentar un verdadero desarrollo económico sostenible en la isla mañana.

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