Emilio Pantojas García

Tribuna Invitada

Por Emilio Pantojas García
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La privatización no es dogma ni herejía

No hay peor tiniebla que la ignorancia, es la traducción popular de la cita de William Shakespeare: “There is no darkness, but ignorance”. Esta máxima debería ser el principio que rija el debate sobre la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

La privatización no es un dogma que se afirma o se niega como cuestión de fe. La privatización es un principio gerencial moderno que centra sus decisiones en criterios de mercado y eficiencia tecnológica. Es una construcción ideológica basada en la premisa de que el mercado es la forma más eficiente de distribuir y utilizar bienes limitados.      

No hay duda de que en su momento la corporación pública conocida como la Autoridad de Fuentes Fluviales, hoy AEE, constituyó el fulcro del desarrollo industrial de Puerto Rico. No obstante, desde hace décadas viene gerenciándose como una agencia gubernamental regida por el patronazgo y la corrupción de ambos partidos de gobierno. De hecho, el sindicato de la corporación mantuvo silencio por muchos años, en tanto que ellos participaran de las “ganancias repartidas”. O es que ya olvidamos los beneficios extraordinarios de los trabajadores de la AEE antes del colapso. 

Ciertamente, la privatización no es “la solución” a los problemas de ineficiencia, altos costos y corrupción de la AEE. Es una propuesta de solución. Las claves para resolver los problemas de la AEE son anclar las operaciones en principios de eficiencia tecnológica y justicia tarifaria y laboral. Si eso lo hace mejor una empresa privada o el estado es el eje del debate. El dato es que ni el gobierno, ni la UTIER enderezaron el barco, quejarse y protestar no son lo solución. 

El demonio está en los detalles de las propuestas. El gobernador dijo que la reforma energética debía descansar no sólo en empresas privadas sino en la búsqueda de nuevas fuentes de energía sustentable. Es importante hacer propuestas concretas que sean una mejor alternativa: microredes cooperativas comunales, APPs con TESLA centradas en proyectos solares, etc. Debemos vigilar que no se cuelen propuestas como las del incinerador de Arecibo o la carbonera de Guayama; que fue traída bajo la administración de Pedro Rosselló, padre del actual gobernador. 

A mis amigos “izquierdosos” les recuerdo que en Cuba la mayoría de los hoteles son APPs y el Puerto de Mariel lo corre un operador privado. ¡La privatización no es dogma ni herejía!

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