Raúl A. Pérez Rivera

Tribuna Invitada

Por Raúl A. Pérez Rivera
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La prohibición de los clorpirifós

Los clorpirifós son pesticidas derivados de un gas que afecta el sistema nervioso, desarrollado en la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Su uso comercial inició en la década del sesenta y se ha expandido a casi todo planeta.

A estos químicos se les considera insecticidas de espectro amplio por la gran cantidad de insectos que puede matar, incluidas las abejas. El compuesto inhibe una enzima que se le conoce como que acetilcolinesterasa, que causa que el animal muera por el colapso de su sistema nervioso. Al presente se usa para tratar plagas que atacan a más de 50 especies de plantas como cítricos, maíz y cerezas. Sólo en EE.UU. se usan más de cinco millones de libras cada año.

En una investigación de la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA) se determinó que afectaba de forma negativa a 1,778 de los 1,835 organismos considerados en el estudio, en particular a peces, anfibios y aves. Otro estudio encontró que su principal producto de degradación en el ambiente, clorpirifos oxon, era aún más tóxico para los animales.

En la década de 1990, se comenzó a sospechar sobre el efecto tóxico del químico sobre los humanos. En 1995, la EPA multó a la compañía productora por no informar 249 casos de intoxicación por el uso del pesticida. En 2001, se prohibió el uso de los clorpirifós en hogares y lugares donde niños pudieran estar expuestos. Un estudio realizado la Universidad de California (Berkeley) determinó en 2012 que el 87% de las muestras de sangre de cordón umbilical analizadas de bebés recién nacidos contenía niveles detectables de clorpirifós.

En 2015, científicos que trabajaban para la EPA propusieron prohibir el uso del pesticida en cultivos de plantas que se utilizaran como alimentos, por su potencial peligro para la salud, en particular el desarrollo del sistema nervioso y la capacidad de aprendizaje de niños.

Sin embargo, en 2017, el jefe de la EPA, Scott Pruitt, revirtió la orden. Dijo que estudios previos descansaban en aplicaciones noveles de incertidumbre, lo que no permitía conclusiones válidas. Su decisión fue muy criticada y el caso llegó a corte. Recién, el Circuito de Apelaciones de Boston determinó que la EPA no podía defender adecuadamente su decisión de no tomar acción sobre la prohibición del uso del químico. Resolvió que la EPA violaba la ley “Federal Food, Drug and Cosmetic Act”.

Esta decisión aplica a la isla, por lo que el gobierno debe tomar medidas para que se prohíban aquí los clorpirifós.

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