Eudaldo Báez Galib

Punto de vista

Por Eudaldo Báez Galib
💬 0

La prueba suprema del Supremo

La conducta de nuestro Tribunal Supremo será objeto de observación en todo asunto relacionado con el nuevo ordenamiento electoral. Veamos por qué. 

Ese nuevo ordenamiento dispone que en última instancia la presidencia de la Comisión Estatal de Elecciones será nombrada por el Tribunal Supremo. Durante el proceso legislativo el Tribunal nunca objetó su designación —no consta en el récord público— por lo que es razonable concluir que se allanó. 

O sea, que sin haberse planteado ante ese foro la legitimidad de la designación, asunto abiertamente comentado en la comunidad, resolvió a favor propio.

Esa autoridad para nombrar y ser a la vez el ente designado constitucionalmente para resolver “casos y controversias”, enfrentará los mismos conflictos que advierte a nuestra cultura jurídica rechazar. Pues si cumpliendo con la ley nombra la presidencia y eventualmente se radica ante el tribunal una acción en la cual se impugnan las decisiones de esa presidencia, e inclusive su capacidad, habrá de producirse otra controversia, en vez de eludirla. 

Traspié ético o no, es irrelevante. Para un tribunal de esa jerarquía, cualquier duda sobre su idoneidad en un asunto tan seminal como es el derecho al voto y los resultados electorales, intranquiliza.

Ahora bien, esa aceptación de nombramiento presidencial no afecta solamente al evento presidencial. Es metastásico. Pues al implicarse una admisión judicial de legalidad del ordenamiento electoral, se afecta la credibilidad decisional sobre la totalidad de ese ordenamiento electoral. Desde la constitucionalidad de la propia ley hasta la legitimidad de los resultados de la elección. Lo último ya abierto a cuestionamiento por invitación de la propia ley, pues, afecta la intención del elector, abre la posibilidad de doble votación y diseña un proceso administrativo de la presidencia de la Comisión sin fiscalización. 

Y, entonces, ¿cuál el marco de referencia que genera tribulación en la “comunidad legal” en su dimensión técnico-jurídica, y en la comunidad general en la de neutralidad judicial? Que el número de jueces de este tribunal fue aumentado, aun contra la voluntad del electorado y bajo fundamentos cuestionables, con el propósito, abiertamente admitido, de lograr una mayoría judicial duradera y afín a las tendencias políticas del partido de gobierno.

Admitamos de salida, que los partidos políticos, popular y novoprogresista y en Estados Unidos el demócrata y republicano, luchan crudamente por controlar la judicatura. Y cuando producimos copos electorales, se aplica la neo-nomenclatura decastroista de “banquete total”. 

Tan reciente como Trump, en ejemplo de la política sobre el derecho, presenciamos al Senado republicano muñequeando la confirmación de jueces que cumplían los requisitos “filosóficos” de “republicanos conservadores, no afines al aborto y a matrimonios del mismo sexo”, con la expectativa de “decisiones favorables” independientemente del derecho. 

Entonces, en nuestro mundillo jurídico hemos aceptado esa tradición estadounidense de nombramientos, de la primacía de lo segundo sobre lo primero. Pero, sí dentro de un marco de referencia que dibuja extremos inaccesibles. Marco agrandado con el abultamiento del Tribunal. Sin embargo, aspiremos a que la expulsión de Pedro Pierluisi de la gobernación, por unanimidad, fue un reconocimiento por el Tribunal Supremo de esos límites, y no una excepción.

Ahora a plantear lo incómodo, pero obligatorio. Que el aumento en la composición del Tribunal Supremo no haya sido diseñado como puente a cruzarse en momentos como este. Esa es la aprensión razonable de quienes han dedicado su vida a que el Derecho sea derecho.  


Otras columnas de Eudaldo Báez Galib

jueves, 18 de junio de 2020

Cristiandad y autocracias

Eudaldo Báez Galib analiza relaciones entre la "fe" y la política en Puerto Rico, Estados Unidos y otros países

jueves, 11 de junio de 2020

Estados Unidos seguirá como es

Un recorrido por la historia confirma que Estados Unidos, desde su fundación mediante revolución sangrienta, sí dependió de violencia para consolidar poderío, escribe Eudaldo Báez-Galib

jueves, 4 de junio de 2020

Somos quienes somos ¡y ya!

Ese inmovilismo nos acompaña desde nuestra fundación y no hay sahumerio que lo despoje. Ni huracanes, ni terremotos, ni pandemia. Ni atosigamiento de ley electoral, código, jurados retroactivos, dice Eudaldo Báez Galib

domingo, 24 de mayo de 2020

¿Somos una raza pura y rebelde?

Eudaldo Báez Galib cuestiona: cómo compaginar que los puertorriqueños “somos una raza pura y rebelde” con lo que nuestros sentidos perciben a diario y la historia nos dicta

💬Ver 0 comentarios