Jessica Velázquez Rodríguez

Punto de vista

Por Jessica Velázquez Rodríguez
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La Psicología Positiva frente a la adversidad

Los fenómenos naturales han marcado y modificado la vida de todo el país. Sin embargo, desde una perspectiva positiva, también son una oportunidad de construir nuevas formas de interpretar los sucesos y el entorno, y responder con mayor fortaleza.

Cuando una persona vive una adversidad experimenta estrés, que viene acompañado muchas veces de miedo intenso, tristeza y/o gran desesperanza. Otras personas pueden describir no sentir ninguna emoción, lo que también es normal. Es natural experimentar estrés mientras la amenaza está presente. Si añadimos que la amenaza se presenta de manera repetida, puede llegar a interferir en nuestro funcionamiento diario, en cómo nos relacionamos con familiares, vecinos, compañeros de trabajo y la población en general.

Las emociones experimentadas no son un signo de debilidad y no tenemos que sentir culpa o vergüenza. Al contrario, haber sobrevivido a una experiencia altamente estresante y amenazante es reflejo de nuestra fuerza interior.

Es, por tanto, importante promover emociones positivas para evitar crisis emocionales más complejas. Experimentar estrés no significa que tenemos un trastorno mental. Por el contrario, es una respuesta natural de protección.

Desde la Psicología Positiva se trabaja la promoción de bienestar emocional y factores protectores. Cultivar emociones positivas en medio de la crisis como la alegría, la serenidad, la determinación, el altruismo, la paz, el amor, la creatividad y la perseverancia entre otras, nos hacen más fuertes ante la crisis.

En una situación de emergencia como la que vivimos es recomendable reconocer las emociones que experimentamos e identificar cuáles nos hacen más vulnerables. El objetivo es desarrollar estrategias que nos permitan estabilizarnos y conectarnos de manera efectiva con la situación de emergencia que vivimos. Para esto es importante:

•             Organizarnos, evaluar con nuestras familias el plan de emergencia y ensayarlo. Cada vez que ocurre un temblor es una oportunidad nueva para reforzar nuestra capacidad de respuesta.

•             Continuar realizando actividades de rutina para que no perdamos el control total de nuestras vidas. Por ejemplo: asearnos, organizar nuestras pertenecías, asignar tareas, alimentarse bien, no sobrecargarse y descansar.

•             Tener un espacio para dialogar sobre lo que pasó y lo que se experimenta. Sin embargo, no es recomendable mantenerse en esta práctica por muchas horas dado a que puede incrementar la ansiedad.

•             Se debe limitar el acceso a medios noticiosos o imágenes delas redes sociales negativas o alarmistas que aumenten los niveles de estrés. Por el contrario, debemos compartir a través de los medios todas las acciones positivas que veamos que se están realizando para trabajar la emergencia y promover un ambiente de esperanza.

•             Fomentar el respeto en los supermercados y otros lugares, evitando el caos y la desesperación por acumular grandes cantidades de suministros. Demostrar cortesía en la carretera y evitar las prisas y los malos tratos, manejar acompañados de música que disfrutemos y nos generen estado de alegría.

•             Ocupar nuestra mente con actividades positivas como organizar artículos de ayuda, desarrollar actividades de juego entre adultos y niños para fomentar un ambiente de alegría y esperanza. Relevarnos el cuidado de los niños para evitar el desgaste y mantenerse alertas para velar por su seguridad.

•             Si estamos en nuestros hogares cuidar el jardín, las plantas y las mascotas, identificar pertenencias que no utilicemos y llevarlas a centros de acopio. Cocinar con nuestros vecinos y compartir los alimentos.

•             En el trabajo, mantener unión entre compañeros y dialogar sobre cómo responderemos ante una nueva emergencia y practicarlo con calma y meditación.

•             Evitar la anticipación. Debemos enfocarnos en lo que estamos realizando en el momento y no pensar en lo mal que podemos estar en el futuro.

•             Agradecer la vida, nuestras familias, la hermosura de la naturaleza, y los que no hemos sufrido grandes daños, agradecer que nuestros hogares siguen en pie. Ayudar a los más desafortunados y conectarnos con la emoción gratificante de poder ayudar y generar felicidad entre los que nos rodean.

Los estudios demuestran que las emociones positivas están asociadas con un mejor estado de salud, tanto física como psicológica y promueven estados de bienestar y calidad de vida aún en la crisis. De requerir ayuda más especializada, la Clínica de Servicios Psicológicos del Recinto Gurabo de la Universidad Ana G. Méndez estará ofreciendo servicios de orientación y primeros auxilios psicológicos gratuitos durante las próximas semanas de lunes a viernes de 9:00am a 5:00 p.m. Para mayor información comunicarse al (787) 743-7993 o escribir al correo electrónico [email protected]


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