Fernando Martín

Tribuna Invitada

Por Fernando Martín
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La puerta hacia la descolonización

Sería difícil exagerar la trascendencia del ensayo sobre el futuro de Puerto Rico publicado recientemente por Antonio Weiss y Brad Setser en la influyente revista del Consejo de Relaciones Exteriores Foreign Affairs.

Weiss, fue asesor principal del secretario del Tesoro de Estados Unidos bajo Barack Obama y arquitecto de la ley Promesa; el encargado de poner en sindicatura a la colonia con abrumador apoyo bipartita. Setser es “Senior Fellow” del Consejo de Relaciones Exteriores, prestigiosa institución de la sociedad civil, íntimamente vinculada al gobierno permanente de Estados Unidos.

La publicación del artículo no es pues, casual. Su propósito es evidente: promover y orientar el debate sobre el futuro de Puerto Rico y su status. Constituye el pistoletazo de salida en la carrera que conduce a la descolonización de Puerto Rico.

Como si se hubiera inspirado para su análisis histórico y económico en posiciones reiteradamente expuestas por el Partido Independentista Puertorriqueño (incluyendo dos artículos de Rubén Berríos en Foreign Affairs en 1977 y en 1997), el artículo expone las limitaciones estructurales, económicas, sociales y políticas del colonialismo en Puerto Rico —al igual que la negligencia de los gobiernos locales– que nos mantienen en el subdesarrollo y que llevaron a la bancarrota. Concluye que para enfrentar la crisis y “trazar un rumbo económico sostenible a largo plazo” es imprescindible superar el colonialismo y analiza las alternativas disponibles.

El que puso a la colonia en sindicatura se pregunta ¿y de ahora en adelante qué?

Examina el posible desarrollo del Estado Libre Asociado fuera de la cláusula territorial. Concluye que requeriría una enmienda constitucional y explica el vía crucis que ello implicaría —el apoyo de dos terceras partes del Congreso y de tres cuartas partes de las legislaturas estatales—. Esa opción queda pues, en efecto, descartada. Después examina la estadidad. Tras advertir sobre los formidables obstáculos políticos en ese camino, concluye que en cualquier caso el efecto empobrecedor de los impuestos federales sería insoportable. Respecto a la independencia señala que en la isla su apoyo es bajo pero que le proveería a Puerto Rico las herramientas necesarias para su futuro económico. Añade que requeriría un proceso de negociación sobre una transición económica y sobre lo relacionado a la ciudadanía y otros asuntos; es decir, lo que el PIP viene planteando por décadas.

En fin, que el ELA no territorial y la estadidad son proyectos inalcanzables en el horizonte previsible por más apoyo que ahora tengan en Puerto Rico mientras que la independencia es el único camino con posibilidades. Bien saben los autores que al final del día, las mayorías y minorías son cuestión de tiempo y circunstancia y de las condiciones que definan las alternativas disponibles.

Afirman, además, que el colonialismo en Puerto Rico no puede continuar porque constituye undescrédito para Estados Unidos. Y para concluir dejan caer una rotunda sentencia: “En su esencia, el status es una cuestión de ideología e identidad”. Casi nada, digo yo.

Desde que arreció la crisis económica —ya anticipada por el PIP— y se instauró la Junta, hemos insistido que el colapso económico ineludiblemente plantearía la necesidad de un cambio en el status político. Es eso lo que plantea Weiss.

Es por ello que el PIP ha venido llamando al liderato político del país para juntos exigir del Congreso que cumpla con su obligación descolonizadora y que se inicie un proceso que ponga fin al colonialismo en Puerto Rico.

Desde allá están pidiendo la luz por señas. La puerta que conduce a la descolonización y a la libertad está abierta de par en par.

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