Gabriel Paizy

Tribuna Invitada

Por Gabriel Paizy
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La raza olvidada de los puertorriqueños

Por las venas del puertorriqueño corre una cuarta raza.

Desde pequeños nos han enseñado que somos una fusión de nuestras raíces taínas, africanas y españolas, pero se ha obviado un ingrediente que es componente importante de nuestro ADN: nuestra sangre árabe. 

Los españoles que nos conquistaron y colonizaron provenían, en su mayoría, de la región sur de la Península Ibérica, conocida como Andalucía.  El mismo año en que Cristóbal Colón partió con sus tres carabelas hacia un nuevo mundo, la España de los Reyes Católicos expulsaba de Andalucía los últimos remanentes de casi ocho siglos de presencia árabe.  Así pues, aquellos primeros españoles que comenzaron a reproducirse en el hemisferio occidental, traían dentro de sí una rica herencia cultural que hoy día, cinco siglos después, vemos reflejada aún en nuestra vida cotidiana.

Son muchos los rasgos físicos que compartimos con nuestros antepasados árabes: ojos grandes y expresivos, estatura promedio, piel morena.  De ellos heredamos grandes avances en las ciencias y la medicina (la oftalmología, por ejemplo), en las matemáticas (reflejadas en los números arábicos que usamos hoy, incluyendo la inclusión del cero), en la arquitectura (las típicas casas del Viejo San Juan con su patio interior), en la gastronomía (los cereales, la mermelada, las frituras, las empanadas) y, por supuesto, en el idioma…

El español que hablamos hoy día cuenta con más de 4000 palabras de origen árabe.  Muchas de ellas están presentes en nuestra vida cotidiana.  En la cocina, por ejemplo, las empleamos cuando hablamos de ‘arroz’, ‘azúcar’, ‘albóndiga’, ‘limón’, ‘naranja’, ‘café’ y ‘zanahoria’.   Cuando vestimos, usamos ‘zapatos’, y en nuestro hogar tenemos ‘almohadas’, ‘azulejos’ y ‘alfombras’.  Nuestras realidades sociales, como la ‘aduana’, la ‘aldea’, el ‘arrabal’ y el ‘barrio’, son términos que provienen del árabe.  Incluso algunas profesiones como ‘alcalde’ y ‘albañil’ tienen sus raíces en nuestros antepasados moros. 

Entre todas estas palabras, hay una que repetimos diariamente y que, sin darnos cuenta, al usarla invocamos la divinidad de los musulmanes.  La expresión “Ojalá que vuelva la luz pronto” es un llamado directo al dios Alá; su traducción literal es: “quiera dios”.  

Hoy se celebra el Día Mundial de la Lengua Árabe.  Esta celebración se estableció el 18 de diciembre de 1973 cuando la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas declaró el idioma árabe como una de sus seis lenguas oficiales, esto en reconocimiento al hecho de que es una de las más habladas del mundo (casi 300 millones de personas) y a sus vínculos históricos con otras lenguas, como la española.  Es por esto que la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, declaró que “la lengua árabe es un pilar de la diversidad cultural de la humanidad”.

En nuestras venas y en nuestra cultura están presentes nuestros ancestros árabes.  Su influencia histórica es parte de quienes somos hoy.  Ojalá promovamos esta consciencia y apreciemos el hecho de que somos, también, árabes… ¡ojalá!

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lunes, 18 de diciembre de 2017

La raza olvidada de los puertorriqueños

Con motivo del Día Mundial de la Lengua Árabe, el doctor Gabriel Paizy comenta el significativo uso de palabras de origen árabe entre los puertorriqueños

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