Aida Díaz

Tribuna Invitada

Por Aida Díaz
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La reapertura de las escuelas públicas

"La razón de ser de la escuela pública hoy cobra más sentido que nunca. Ninguna circunstancia, por más desastrosa y fatal que sea, elimina o suspende el derecho fundamental de los niños y adolescentes a la educación. 

Nuestros niños, jóvenes y maestros han sido testigos de la pérdida de sus hogares, de su entorno, y hasta de la vida de familiares y amigos, por causa del huracán María. Es la educación una de las herramientas principales para comenzar la recuperación psicológica y emocional de todos.

Los niños que viven en situación de emergencia o desastre, causado por guerras, terremotos, huracanes, y hasta extrema pobreza, tienen los mismos derechos que cualquier otro niño del planeta. Ese es un valor y un principio que rige mi vida porque, ante todo, soy maestra.

Es por eso que desde la Asociación de Maestros y nuestra unión internacional, la American Federation of Teachers, nos esforzamos por lograr que el Departamento de Educación mantenga abiertas la mayor cantidad de escuelas posibles, y considere que también son ambientes escolares, aquellos formados de forma improvisada, por nuestros maestros, en refugios y hasta en sus casas. En tiempos de emergencia, como el que sufrimos en el país es escuela cualquier lugar donde hay niños y jóvenes guiados por un maestro. 

La protección y sentido de pertenencia que brindan los ambientes educativos a las comunidades escolares es para nuestro pueblo un motivo para levantar a Puerto Rico. ¿Quién está llamado a poner en contexto a nuestros niños, lo que ocurrió y está sucediendo en el país, si no somos los maestros?

Las nuevas necesidades y urgencias que vivimos todos, por la falta de energía eléctrica, agua y combustible, nos presentan una gran oportunidad para la creación de actividades educativas, de gran pertinencia, para difundir mensajes y levantar interés en nuestros estudiantes, sobre seguridad y protección, salud, higiene, cambio climático, energía renovable, sentido de solidaridad, importancia del reciclaje, de la planificación comunitaria y un sinnúmero de temas que los tenemos a flor de piel por lo que estamos viviendo.

Esta emergencia nos da la oportunidad de reconstruir mejor. ¡Vamos a innovar!

Cada maestro debe actuar conforme a sus posibilidades, salvaguardando su salud y seguridad. Pero en la medida que nos vamos incorporando al trabajo, nos vamos levantando como país.

Los estudiantes, maestros y demás compañeros de nuestras comunidades escolares que perdieron sus casas, no lo habrán perdido todo si, por lo menos, salvamos sus escuelas. Sean estas los espacios tradicionales que conocemos o los nuevos que podemos ir identificando. A parte de ser un lugar donde pueden recibir dos alimentos al día, es el lugar donde crecerá la esperanza de un mejor porvenir. 

Si las escuelas y los maestros no son necesarios en este momento de tantas penurias para el país, ¿cuándo entonces seremos necesarios? 

No hay forma de dar el currículo tradicional -ni siquiera es pertinente. Es el momento de crear, de demostrar que somos maestros para la vida, no para una asignatura.

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